viernes, junio 22, 2007

Un Tal Doisneau

Doisneau tenía como enquistada en el alma las imágenes de su infancia, esos tiempos del ocio pobre, que le habían enseñado a esperar sentado en la cuneta y a observar como los obreros salían muy temprano en la mañana, cruzaban al bar de la esquina y se iban un poco "entonados" al trabajo. Ya adolescente, Doisneau había asumido los costos de su callejera sensibilidad. A los 13 años, contra la voluntad de su familia, abandonó el colegio y, para que hiciera algo, lo metieron en una escuela de arte. Allí aprendió litografía, pero se aburrió porque los profesores querían someterlo a las estrictas reglas del dibujo académico. En ese tiempo, Doisneau estaba obsesionado con la idea de hacer cine, pero los recursos sólo alcanzaban para intentar un par de fotos con una cámara prestada.
Así a los 17, hizo sus primeras imágenes, en las que registró ciertos objetos en la calle, como una pila de piedas para construcción o una rueda quebrada de bicicleta. Pasarían unos años antes de que se atreviera a fotografiar a un ser humano: le daba vergüenza acercarse a la gente y demasiado pudor robarles la foto sin previo aviso. De hecho, cuando finalmente se lanzó, nunca dejó se pedir el consentimiento de sus fotografiados.
Cuando Doisneau miraba el visor, no veía las formas, sino a la gente, asi las fotos lograban una apariencia de naturalidad, porque transmitían una relación autentica; el fotógrafo está emocionalmente involucrado con sus modelos y eso se nota. Él elegía a la gente de la calle, sin nada que aparentar, o a sus amigos íntimos, como el Poeta Prévet, a quien conocía como a un hermano. En realidad, no eran las personas como objeto fotográfico lo que le interesaba, sino los destellos de una humanidad profunda.
Sus imágenes combinaban magistralmente el azar y el ingenio, este francés no le robaba fotos al lujo urbano, sino que esperaba el momento justo en que se le ofrecieran, él se definía a sí mismo como "un pescador de imágenes" aludiendo a su paciencia, a veces incomprendida, de tirar el anzuelo horas y horas, aunque en la noche se regrese sin nada.
Las mejores imágenes de Doisneau, las que pasaron a la historia, fueron hechas a contrapelo, entre horas de trabajo remunerado, aunque separaba sin ningún conflicto , las fotos que eran para el empleador , de las que eran para él.
Doisneau nunca buscó grandes temas, ni viajar, ni conocer a los ricos y famosos. En cambio, se identificó con las rutinas comunes y los tiernos absurdos de su amada París, ciudad de la cual salió muy poco. De verdad él era pudoroso y muchas veces dijo que no creía en la libertad total, que se había auto - impuesto límites que jamás iba a transgredir. Por ejemplo, prometió que no mostraría violencia, aunque perdiera la posibilidad de hacer fotos más espectaculares e impactactes.
Así Robert Doisneau, retrato la invasora modernidad, que lejos de sumirlo en la nostalgía, enerdecía de contrastes que fascinan por su inmensa fragilidad, absurdo y la belleza de la vida humana.


4 comentarios:

Acceso Libre dijo...

Hola!

Te invitamos a seguir participando con tus comentarios en el blog de Acceso Libre, el blog de la comunidad Culpable.

Rock, Noticias y actualidad, distintos blogs con distintos temas. Y se suma el blog "ecologico" Estamos en Peligro!.

Y para las chicas "Club de Lulú", donde estan los temas que les interesan!.

Saludos y te esperamos.


(Ya que no se registran sus comentarios en esta nueva etapa, gracias)

El Simon Mazzet dijo...

Que gran análisis, me encanta la fotografía, inmortalizar momentos del tiempo y el espacio.

Cristian Acevedo R. dijo...

mmm yo tengo esa foto...la famosa del beso,..que como dato "tribia basurienta" puedo decir que hace poco los protagonistas de esa foto confesaron que el tipo les pagó para que posaran así y qe pareciera natural. el tiempo dio la razon y los romanticos enamorados de la "naturalidad" de esa foto se cayeron a pedazos cuando les mataron la ilusion.
al igual como pasó con la foto de una enfermera que besa apasionadamente a un manerinero norteamericano llegando a un puerto despues de la segunda guerra mundial.


ese seria mi aporte.

Cheester

Papelucho dijo...

bob doisneau, sally mann, robert frank, salgado, mary ellen mark, bresson, larry fink: todos gatos de la misma bolsa.