sábado, enero 05, 2008

La otra Visión: El Pene

La frontera de la mujer es el mundo, la frontera del hombre es su propio pene. Los Machos aunque desnudos siguen vestidos por él. No lo llevan, sino que lo habitan. Los cubre y descubre y los obliga a traducir sus mentiras y aproximaciones a un lenguaje de sensaciones y pulsaciones. Es la flor de la piel que a veces se hace frutas, que a veces se hace rama, que termina por revelarles que esta destinado a ser vuestra raíz.
Les gusta olvidarse del pene sólo cuando duele y olvida, cuando se infecta o inflama, recuerdan que qué punto ve y oye y huele y sabe por ustedes. Sólo cuando les sirve recuerdan que es parte de su cuerpo, que sin él pasan a ser una península, una isla, de un ser navegante a un ser náufrago.
Pocos órganos humanos han recibido peor publicidad que el pene. Tiene fama de insensible, de mandón, tiene forma de arma y reputación de asesino. Se supone que los pone ciegos, crueles y tontos. Les avergüenza su apariencia de monje y cíclope asiático. Engaña, se esconde y se disfraza. Es en realidad un niño sensible, que sufre con el calor y con el frío, que transpira, llora y no olvida ni el más remoto de los golpes que necesita de todos los cariños y mimos del mundo.
Dúctil aunque tuerto, inspirado y fantasioso, aunque grueso, salado y feo, el pene es un puente mediante el cual vuelven a la infancia. Un barómetro que sabe ciegamente donde está el peligro y el hambre. Una cuerda que vibra y hace de su aleteo infinito algo parecido a la música. Un bailarín que no puede moverse, una manta raya sinuosa que baila entre las piedras buscando y temiendo la luz que revele su secreta belleza y peligrosa fragilidad.
Aparenta sólo vivir para el sexo, sólo esperar la apoteosis y callar. Parece el resto del tiempo colgar, dejarse caer y derrotar. En realidad nunca está más activo que cuando se queda en reposo. Empequeñecido, ahogado en los pelos recien duchados, acariciado a escondidas, vive, sabe, les habla y les escucha.
Les recuerda algo que las mujeres muchas veces olvidamos: lo blando puede ser duro, lo chico puede ser grande, los tontos pueden ser sabios si se los quiere y acaricia. Les enseña hasta qué punto el mundo cuelga de un hilo de carne, de un pedazo de nada, de un resto de infancia que se nutre de amor y que transpira odio.
El pene, contrariamente a lo que repite ciegamente la publicidad femenina, es lo que hace que el hombre sea sensible, dúctil, imprevisible pero muchas veces sutil. Lo orienta en la confunsuón y lo obliga a admitir su deseo.
Los denuncia y exige, los desafía trasnformando los sentimientos y las ideas en hechos sensibles, en indiscutibles centímetros de sangre y piel. Les recuerda que la realidad se puede tensar, que el mundo puede agrandarse hacia el otro, que puede tragar y morder pero también abrazar, inquerir. Habita en el macho un roedor que caza para él, un amigo y un anciano que recuerda lo que quieres olvidar. Un reloj bajo la cintura que les recuerda que en ustedes habita otro tiempo que el de la agenda. Una larva, o peor aún, el gusano que los tragará cuando ya esten muertos, que se asoma por sobre su festín de carne y les recuerda que no hay manera de ahorrarse la vida, que es ahora mismo, que es entonces, que siempre es lo mismo.
Eso sería por esta vez... el 2008 me he propuesto en este blogs volver a hablar de sexo, como fue casi integramente hace un tiempo atrás... les dejo la inquietud y vayan pensando en temas horny's

4 comentarios:

Cristian Acevedo dijo...

me da pena

saqysay dijo...

Guaooo!!

Media reflexiciòn!!

Saludos!!

Cristian Acevedo dijo...

una reflexion larga y tendida...

carlosmxax 2.3 dijo...

muy buena reflexion
ahora le falta su opinion de la vagina...
aunque pareciera ser timida no lo es
mas bien tiene todo el poder del mundo
su fragancia puede demoler imperios y enloquecer a los mas cuerdos...