“Herido de bala, con la vista vendada, las manos esposadas a la espalda y la angustia dentro, me ordenaron bajar. Despues del camino de tierra, el vehiculo ingreso a un lugar campestre, traspasando un gran porton de fierro, arrastrandome retrocedi. El roce del cuerpo por el piso ahondo el dolor. Dificultosamente me paré. Giraba todo alrededor. Sentí que estaba en medio de un remolino que me volteaba. Las piernas eran de plomo. Parado en ese lugar, a oscuras y maniatado, la soledad comenzó a hacerse patente. ‘Camina, huevon’. Avance a ciegas y cai desvanecido. Recobre los sentidos. Me pararon y empujaron. Di algunos pasos, me sostenian por los brazos. ‘Entra’. Camine y la cabeza se estrello contra un muro. El dolor fuei ntenso. ‘Tenis que agacharte, tonto huevon’. Lo hice. Habia olor a limpio. Captaba espacios amplios. Seguimos avanzando. Trastabillaba, tropezaba, caia.“Cada golpe provocaba la hilaridad de los verdugos. ‘Baja’. Calcule una escala y el paso para un escalon. Estrepitosamente cai. El cemento de la escala golpeo mi cuerpo. Por fortuna era corta. Entramos en una sala como gimnasio. Las voces retumbaban. Existia agitacion, movimiento, varios hombres y mujeres hablaban. Una radio sintonizada tocaba fuerte. Era musica de supermercados, como llamaba a esas melodias un amigo. Entre disco y disco, daba mensajes de la Junta invitando a incorporarse a la reconstruccion nacional. Me senti torpe y voluminoso. “Esperaba. Nadie decia nada. Parecia que se habian olvidado de mi. Pasaron los minutos; la debilidad aumentaba. La boca la sentia enorme y aspera. Queria dejarme caer. No lo hice. Fueron momentos de duda, pensaba: si hago tal cosa puede resultar esto o aquello. La expectativa era dramatica. Como en diferentes ocasiones anhele abrir los ojos y encontrarme en otro lugar. “Aguarde el golpe que podia venir. ‘Saquenle la ropa’. Abrieron las esposas, me sobe las muñecas. Me empezaron a sacar la ropa. Segui con la vista vendada. Fui empujado hasta el borde de una tarima, camastro liso o mesa. ‘Subete’. Con trabajo lo hice. Quede tendido de espalda. Desnudo, con los ojos vendados, acostado sobre una cubierta fria y dura -como de laton obaldosas- terriblemente dolido, mi angustia se desbordo. A pesar de mi oposición, las lagrimas rodaban por las mejillas. El cuerpo brincaba, me estremecia.“Recorde el bolson escolar de mi hijo. Debian estar examinandolo, abriendo sus forros y tapas. En la orfandad renacio la ira. Balbucee las primeras palabras despues de la agresion: ‘Ahi tienen lo que buscan, los cuadernos de mi hijo les van a servir harto’. Un golpe de puño, seco, recibi en la herida. ‘Cuenta ahora, concha de tu madre’. Grite de dolor. Mordiendo las palabras conteste preguntando. ‘¿Que quieren que les cuente?’. ‘Todo pu’s huevon’. ‘No tengo nada que contar’. Espere otro golpe. Llego y fue mas violento. Del pelo a los pies me sobrecogio el dolor. La herida manaba mas sangre.“‘Vos crei que somos aprendices, hijo de puta, si te buscamos fue por algo. Si queri tirarte a choro te vai cortado. Por lo demas, ya estai harto cagao’. Otra vez me dejaron. Algunos se alejaron y a otros los supuse allado. Reian, bebian cafe, hablaban de la OEA mofandose de las discusiones sobre los derechos humanos. ‘Eso es puro hueveo, igual hacemos lo que queremos…’”.Hasta ahi el relato de un joven profesor normalista que fue secuestrado poragentes del Estado, cuando de la mano de su esposa embarazada iba a recoger a su hijo de seis años para llevarlo al colegio en 1976. El testimonio es solo un fragmento de la pesadilla que vivieron miles de personas que, en virtud de su compromiso con llevar a la practica cambios sociales que beneficiaran a las clases trabajadoras, fueron convertidos en detenidos desaparecidos en Brasil, Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia. Pues mas alla de lo que puedan decir las retoricas que semantizan los golpes militares como “descarrios de la historia”, lo cierto es que las torturas,ejecuciones y desaparicion forzada de personas fue el modo racionalmente planificado en que las Fuerzas Armadas y de Orden, impulsadas por sectores de las clases pudientes y el Gobierno estadounidense, pusieron violentamente fin a proyectos de sociedad de contenido democratico populares.Por ello a nadie debiera extranar que quienes engrosan las listas de lasvictimas de las dictaduras sean obreros, campesinos, indigenas, empleados,profesionales, pequeños y medianos empresarios, mujeres y jovenes, que son los sectores sociales eternamente postergados por las politicas demodernizacion capitalista en America Latina. No hay forma de devolverlos a la vida, pero en un acto de minima justicia, desde este año contamos con el Dia Nacional del Detenido Desaparecido, en que el pais oficialmente recordara lo que son capaces de hacer nuestrasFuerzas Armadas y de Orden cuando son socializadas en las logicas del enemigo interno, la intolerancia y el clasismo. Recordaremos ademas los limites que debemos poner ante la injerencia extranjera cada vez que se vea afectado nuestro derecho a la autodeterminacion. Pero, lo mas importante, contamos con un dia en que, apoyados sobre el firme soporte que nos brindala memoria colectiva, reafirmaremos el compromiso con la causa de la democracia y la justicia social, forma en que estoy seguro quisiera serrecordado aquel joven profesor que no pudo entregarme el bolson escolar esa mañana de 1976. No te preocupes papá, no necesito mis cuadernos. La leccion ya esta aprendida.
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lunes, septiembre 04, 2006
martes, mayo 09, 2006
La Verdad de Cristina
Estando incomunicado en una celda de Cuatro Álamos en 1976, a mi padre le afloró el recuerdo de Cristina Carreño. Había pasado mucho tiempo desde que se conocían. Por años se encontraron y desencontraron siempre aunados por la actividad política. Con su rostro agraciado de mujer chilena, Cristina se distinguía por su risa que siempre la llevaba prendida a flor de labios. De estatura pequeña, temperamento reservado, parca en palabras, se encendía cuando su risa aparecía dejando al descubierto dos hileras de albos dientes. ¿Qué sería de Cristina, se preguntó mi padre estando en manos del Comando Conjunto, de la “Chica Cristina” como la llamaba familiarmente? Había sido una alegría cuando después del golpe, en una de esas habituales citas clandestinas, se encontraron ambos y rieron por todo el trabajo que cada cual había hecho para memorizar los rasgos de la otra persona con la que se reuniría pronto. Con el mismo silencio y resolución de siempre Cristina desempeñaba su labor política bajo latiranía de Pinochet. Iba de un lugar a otro trabajando, organizando,animando la acción, incentivando la creatividad de los jóvenes. Poseía una gran percepción de los problemas de la gente, sabía descubrir sus virtudes y desnudar sus defectos. Ante cada asunto respondía preguntando de tal forma que la propia persona descubriera la conclusión que ella deseaba subrayar. Era conocida en los diversos barrios e industrias del sector oriente de Santiago, lugar donde vivía desde largo tiempo, y aunque usaba nombres distintos, cada vez que se hablaba de ella salía a relucir el de Cristina. Además de su vitalidad ella poseía un gran temple, una peculiar capacidad de sobreponerse a los tropiezos y vencer los temores que a todos por períodos asaltaban a los jóvenes bajo dictadura. Producto de los tiempos, todos tuvieron una desgraciada oportunidad de comprobarlo.Su padre, Alfonso Carreño, fue asesinado después de ser sometido abrutales torturas en la Academia de Guerra Aérea, la siniestra AGA. La familia recibió un ataúd sellado con lo que se quería impedir que vieran y denunciaran la masacre a que había sido sometido su ser querido. Cristina al enterarse se estremeció y tomó las precauciones necesarias que permitieran protegerla, a la vez que cumplir su papel de hija. Con su madre y hermana denunciaron este crimen atroz cometido con un comunista cabal, al que dieron sepultura no a escondidas, como deseaba la dictadura, sino a plena luz, reafirmando el cariño y admiración por quien murió peleando a la vez que el desprecio hacia los asesinos.Tocada por el crimen de su padre, Cristina se abocó a las tareas de impulso de la solidaridad con los presos políticos y demás perseguidos por la dictadura. Trabajó con tesón, arduamente. Quería impedir que su mismo drama lo vivieran otros jóvenes y familias de Chile. Sabía de los lugares de detención, de los sistemas de visitas, de las necesidades de las familias, de las campañas de solidaridad que se efectuaban. En alguna ocasión, estando en clandestinidad, mi padre le habló a Cristina sobre esta actividad febril recomendándole tomar tiempo para su descanso y recreación. Escuchaba, accedía, tomaba un respiro para de nuevo volver con más bríos a su acción cotidiana. Igualmente la acosaba con preguntas acerca de su novio, por cuándo se casaría, diciéndole que debía dejarmás tiempo para esta dimensión de su vida personal. Nunca arguyó encontrario pero siguió trabajando con la misma entrega y dedicación. Mi padre jamás pensó en esos momentos de recuerdo en Cuatro Álamos, queaños más tarde, encontrándose en el exilio, recibiría una noticia comoun trueno: Cristina estaba desaparecida. Su madre había denunciado que,al parecer, en Argentina o Uruguay la secuestraron después de haberviajado a Buenos Aires. Siendo niño, con mi madre vimos como papá leyó una y otra vez la información. No había dudas, se trataba de la misma persona, la recordada y admirada Cristina, la de la risa alegre, silenciosa, hacedora de presentes y construcciones futuras. ¿En qué lugar se encontraría, qué habían hecho con ella los matones de Pinochet que se dedicaban al contrabando de la muerte, intercambiando presos e informaciones con otros regímenes represivos de América del Sur? Junto a la entrada de las transnacionales financieras a la vida económica de nuestros países, actuaba la transnacional del terror que hoy conocemos como Operación Cóndor. Todo en el mismo paquete modernizador: circulación libre de mercancías entre las dictaduras militares, ya fuesen bienes y servicios, como detenidos desaparecidos.En efecto, a instancias de la dictadura chilena, los servicios de inteligencia del Cono Sur codificaron la cooperación informal que ya existía en la represión a la “subversión”. Para ello se realizó un encuentro, en el cuartel general de la DINA, en Santiago, en octubre de 1975. Los ilustres asistentes fueron los jefes de la inteligencia militar de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Un mes más tarde, Contreras recibió a Guanes Serrano y al jefe de la policía paraguaya, Francisco Brites. En esa reunión, se implementó el Operativo Cóndor, configurando un banco de datos, un centro de información y sesiones de planificación de los grupos multilaterales de agentes encargados devigilar, arrestar, encarcelar, torturar y "repatriar" a opositores de los diferentes regímenes. Cristina tenía 33 años cuando en julio de 1978 se hospedó en un hotel del barrio Once en Buenos Aires. Venía de un trabajo de coordinación entre los militantes del Partido Comunista chileno del interior con quienes estaban exiliados en Europa y ésta era su última escala antes devolver a Santiago. Cristina al darse cuenta que era objeto de seguimiento se acercó al consultado chileno para solicitar ayuda. Ahí le señalaron que se fuera tranquila y amablemente la subieron a un taxi. Éste se dirigió a El Olimpo, la Villa Grimaldi argentina, donde fue torturada por el temido Guillermo Suárez Mason. Quienes compartieron con ella testimonian que la agredieron hasta la muerte porque nunca delató a nadie. Luego, simplemente la desaparecieron. Pero la verdad, porfiada, siempre aflora: Esta semana Cristina fue encontrada en Argentina e identificados sus restos. Sus hermanos, entre los cuales está la incansable Dorita de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, se enteraron de la noticia el lunes 8 de mayo por la mañana y se encuentran viajando a Buenos Aires para encontrarse con Cristina a quién tanto buscaron. “No se puede transformar en pan de cada día el parte de la muerte” –dejóescrito mi padre tiempo antes que lo asesinaran. “Me niego a aceptar quemis camaradas y hermanos se encuentren sepultados en quizás que socavón, aletargándose en sus dolores, extraviados en los silencios, asfixiados en sus ansias de vida. Si muchas son las disgresiones que se hacen sobre lo que es el fascismo, válgame presentar como prueba sólo ésta: la de los seres humanos que los traga la noche, los succiona la muerte, los aniquila el dolor. Y entre ellos está Cristina, desaparecida entre los desaparecidos, perdida entre la geografía mentirosa de quienes carecen de Patria, sentimientos y amor. Cristina Carreño en años antes que también lo hace si una joven que como todas las del mundo soñaba y tejíam en su imaginación planes para el mañana. Su vida se extiende más allá de lo que piensan los adoradores de la muerte, es una flor que buscará oxígeno, alimentará nuevos sueños y entre ellos el más elemental, el del derecho a la vida, a la existencia”. Que así sea, querido papá y hermosa Cristina. Quisieron borrarlos de la faz de la tierra, para que olvidáramos vuestra capacidad de organización como pueblo pobre que se decide a luchar para alcanzar una sociedad más igualitaria y libre. Pero el exterminio fracasa una y otra vez, por que el dolor y el deseo de emancipación no son individuales sino sociales. La verdad de Cristina no es de un grupo de familiares, sino de todo un continente que sólo unido en la amistad y la solidaridad será capaz determinar con la cultura de la muerte que pretendió dejar instalada como modelo de sociedad la Operación Cóndor.
Manuel Guerrero Antequera
Sociólogo
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Mi Querido Manuel Guerrero,
Para no Olvidar
miércoles, marzo 29, 2006
Palabras de Manuel Guerrero hijo
21 años han pasado desde que Carabineros de Chile Asesino a Manuel Guerrero junto a otros dos profesionales despues de largas horas de torturas y secuestros.
Hoy los familiares sin rencor ni odio, inauguraron junto a la presidenta una pbra de arte en honor a estos mártires... he aqui las palabras de Manuel Guerrero hijo.
"En estos precisos minutos que estamos compartiendo acá hace 21 años trasladaban a José Manuel y a mi padre, dentro de un vehículo camino, hoy sabemos, al local llamado ‘la firma’ o la Dicomcar en la calle Dieciocho.
Pocas horas antes, a las ocho y media de la mañana, ese 29 de marzo, que cayó día viernes el año 85, yo había llegado al colegio, tenía 14 años y vi en la puerta a mi padre, que recibía a los niños conversando con José Manuel, apoderados del colegio, camaradas de juventud, de batalla por los DDHH de los años ’70, del años 76 en adelante.
Lo saludé y le di un beso, él me llevó a un lado y me dijo “Manuelito, secuestraron a un grupo de profesores de la GECH y los aprehensores les preguntaron por mí. Poco tiempo antes, secuestraron a un militante comunistas, Arriagada, y también le preguntaron por mí”.
Lo miré atónito, tenía 14 años, pero era suficiente para tener la lógica de decirle escóndete, ándate del país, qué haces aquí en las puertas del colegio, te van a tomar. Me miró y me dijo “no, yo ya salí una vez del país. Ya viví el exilio. Este es mi país, este es mi trabajo, aquí está mi familia. Yo de aquí no me muevo”.
No pude entender, no pude entender. Él estaba con una paciencia, una tranquilidad máxima. Le di un beso y me fui a la sala de clases y a los minutos, escuchamos el helicóptero aterrizar casi en el techo de nuestro colegio, escuchamos un frenazo de un auto, griterío, forcejeo, balazos, silencio. Tomé del brazo a Ignacio, mi compañero de curso, y le dije “es mi papá”.
Entró la presidenta del centro de Alumnos a la sala, pidió hablar conmigo y me paré y le dije ‘se llevaron a mi papá’. Ella me dijo ‘Sí’ y se largó a llorar. Lo secuestraron de un colegio, los que se lo llevaron eran Carabineros de Chile, civiles, había un ex militante. El tránsito estaba detenido para que el rapto pudiese ser más fácil, los recursos eran del Estado, el Estado somos nosotros.
Para convivir en sociedad se requiere un mínimo, un mínimo de seguridad que permita que estemos sentados acá, con tranquilidad, sin temor a que este techo se nos venga encima de la cabeza. Se requiere de una seguridad mínima de que si uno deja a sus niños en el colegio, los va a recibir sanos y salvos. Se requiere una seguridad mínima, una certeza ontológica mínima de que podemos ser en esta vida.
Lo buscamos por todas partes. Estábamos en Estado de Sitio, se movió la Iglesia Católica con toda la fuerza que demostró en el compromiso por los DDHH, se movieron los sindicatos, todos los partidos de oposición. Hubo gente de las FFAA que nos llamó para solidarizar, que esto no puede ser, que esto simplemente no puede ser.
Al día siguiente, un campesino los encontró acá. A los tres con los cuerpos torturados, degollados. Yo iba con mi abuelo el sábado en la mañana y vimos los titulares del diario y decía “los encontraron degollados”. Me acerqué y le dije “abuelo, qué es degollado”. Me explicó y me fui a la casa. América, mi hermanita de ocho años, estaba viendo monitos animados, le dije “lo encontraron. Está muerto el papá” y me dijo “Cómo”.
Y le tuve que enseñar a una niña de ocho años lo que es degollar. No, nadie se merece eso, nadie. Terrorismo de Estado. El estado con la misión de cuidar a sus ciudadanos, de protegerlos, de acogerlos, de ser el útero que los cría, los educa, los mantiene, que los hace producir vuelta contra sus propios ciudadanos.
Sin embargo, el pueblo chileno, las madres, las hijas, las compañeras, las viudas fueron más fuertes. El amor fue más fuerte y salimos todos los viernes al bandejón central frente a La Moneda, en plena dictadura, con el mismo clavel en la mano a exigir justicia.
Fuimos al cementerio, nos jugamos por los DDHH en plena dictadura, creímos en la justicia, los atrapamos, tuvimos misericordia y con Estela, Elena, dijimos que no queríamos pena de muerte, porque creemos en los seres humanos y nadie nace torturador, nadie nace asesino. Eso se educa, se forma, se enseña y eso es lo siniestro. Que un país hermoso y bello como Chile haya educado a otros ciudadanos a matar a otros conciudadanos.
Todo esto existe y hay que mirarlo a la cara. El terror está ahí, al lado de uno, a las puertas del colegio. Y hay que aprender a vivir con eso, a convivir con eso.
Santiago Nattino, artista, diseñador gráfico dedicó su vida al arte comprometido, el diseñó el logo del Fasic, que es un logo cristiano, un pez. José Manuel parada, sociólogo, dedicó las ciencias sociales a crear una gran base de datos con testimonios de DDHH. Mi padre, Manuel Guerrero, educador, dedicó su vida a una educación distinta. Ese es el recuerdo.
El 29 y el 30 de marzo es un shock, una señal para todos de ayer y de hoy, no es un problema del pasado, es un problema de mañana, pero el recuerdo es un recuerdo de lucha, de compromiso, el recuerdo de las ciencias sociales trabajando por la humanidad, del arte comprometido, de la educación generando gente nueva, unida, sin divisiones ni exclusiones.
Yo me saco el sombrero frente a Estela, la señora Elena, mi mamá, frente a América, Javiera y los tres hijos de Santiago. Aquí estamos sin odio, nada, ni un pizca de ánimo de venganza, tranquilos como el agua, simplemente compartiendo con nuestros familiares, la Presidenta porque creemos en el ser humano, incluso en aquellos que estuvieron acá asesinando.
Por eso, estamos por la justicia, por eso no vamos a parar, vamos a continuar hasta que aparezcan todos nuestros hermanos, familiares y tíos detenidos desaparecidos, hasta que se haga justicia plena en Estado de Derecho, con debido proceso, porque no se trata de nosotros, se trata de todos.
Estas tres sillas van a permanecer acá, porque los niños que vayan al aeropuerto, sean hijos de la familia que sea, de los colores políticos que sean, civiles o militares, van a preguntar ‘papá, mamá, por qué hay esas tres sillas y ahí va a aparecer Manuel, José Manuel, Santiago y algo de lo que nosotros hicimos y algún día nos vamos a poder abrazar.
Por mientras, estas sillas nos recuerdan que esto fue posible, pero que también es posible amar".
Pocas horas antes, a las ocho y media de la mañana, ese 29 de marzo, que cayó día viernes el año 85, yo había llegado al colegio, tenía 14 años y vi en la puerta a mi padre, que recibía a los niños conversando con José Manuel, apoderados del colegio, camaradas de juventud, de batalla por los DDHH de los años ’70, del años 76 en adelante.
Lo saludé y le di un beso, él me llevó a un lado y me dijo “Manuelito, secuestraron a un grupo de profesores de la GECH y los aprehensores les preguntaron por mí. Poco tiempo antes, secuestraron a un militante comunistas, Arriagada, y también le preguntaron por mí”.
Lo miré atónito, tenía 14 años, pero era suficiente para tener la lógica de decirle escóndete, ándate del país, qué haces aquí en las puertas del colegio, te van a tomar. Me miró y me dijo “no, yo ya salí una vez del país. Ya viví el exilio. Este es mi país, este es mi trabajo, aquí está mi familia. Yo de aquí no me muevo”.
No pude entender, no pude entender. Él estaba con una paciencia, una tranquilidad máxima. Le di un beso y me fui a la sala de clases y a los minutos, escuchamos el helicóptero aterrizar casi en el techo de nuestro colegio, escuchamos un frenazo de un auto, griterío, forcejeo, balazos, silencio. Tomé del brazo a Ignacio, mi compañero de curso, y le dije “es mi papá”.
Entró la presidenta del centro de Alumnos a la sala, pidió hablar conmigo y me paré y le dije ‘se llevaron a mi papá’. Ella me dijo ‘Sí’ y se largó a llorar. Lo secuestraron de un colegio, los que se lo llevaron eran Carabineros de Chile, civiles, había un ex militante. El tránsito estaba detenido para que el rapto pudiese ser más fácil, los recursos eran del Estado, el Estado somos nosotros.
Para convivir en sociedad se requiere un mínimo, un mínimo de seguridad que permita que estemos sentados acá, con tranquilidad, sin temor a que este techo se nos venga encima de la cabeza. Se requiere de una seguridad mínima de que si uno deja a sus niños en el colegio, los va a recibir sanos y salvos. Se requiere una seguridad mínima, una certeza ontológica mínima de que podemos ser en esta vida.
Lo buscamos por todas partes. Estábamos en Estado de Sitio, se movió la Iglesia Católica con toda la fuerza que demostró en el compromiso por los DDHH, se movieron los sindicatos, todos los partidos de oposición. Hubo gente de las FFAA que nos llamó para solidarizar, que esto no puede ser, que esto simplemente no puede ser.
Al día siguiente, un campesino los encontró acá. A los tres con los cuerpos torturados, degollados. Yo iba con mi abuelo el sábado en la mañana y vimos los titulares del diario y decía “los encontraron degollados”. Me acerqué y le dije “abuelo, qué es degollado”. Me explicó y me fui a la casa. América, mi hermanita de ocho años, estaba viendo monitos animados, le dije “lo encontraron. Está muerto el papá” y me dijo “Cómo”.
Y le tuve que enseñar a una niña de ocho años lo que es degollar. No, nadie se merece eso, nadie. Terrorismo de Estado. El estado con la misión de cuidar a sus ciudadanos, de protegerlos, de acogerlos, de ser el útero que los cría, los educa, los mantiene, que los hace producir vuelta contra sus propios ciudadanos.
Sin embargo, el pueblo chileno, las madres, las hijas, las compañeras, las viudas fueron más fuertes. El amor fue más fuerte y salimos todos los viernes al bandejón central frente a La Moneda, en plena dictadura, con el mismo clavel en la mano a exigir justicia.
Fuimos al cementerio, nos jugamos por los DDHH en plena dictadura, creímos en la justicia, los atrapamos, tuvimos misericordia y con Estela, Elena, dijimos que no queríamos pena de muerte, porque creemos en los seres humanos y nadie nace torturador, nadie nace asesino. Eso se educa, se forma, se enseña y eso es lo siniestro. Que un país hermoso y bello como Chile haya educado a otros ciudadanos a matar a otros conciudadanos.
Todo esto existe y hay que mirarlo a la cara. El terror está ahí, al lado de uno, a las puertas del colegio. Y hay que aprender a vivir con eso, a convivir con eso.
Santiago Nattino, artista, diseñador gráfico dedicó su vida al arte comprometido, el diseñó el logo del Fasic, que es un logo cristiano, un pez. José Manuel parada, sociólogo, dedicó las ciencias sociales a crear una gran base de datos con testimonios de DDHH. Mi padre, Manuel Guerrero, educador, dedicó su vida a una educación distinta. Ese es el recuerdo.
El 29 y el 30 de marzo es un shock, una señal para todos de ayer y de hoy, no es un problema del pasado, es un problema de mañana, pero el recuerdo es un recuerdo de lucha, de compromiso, el recuerdo de las ciencias sociales trabajando por la humanidad, del arte comprometido, de la educación generando gente nueva, unida, sin divisiones ni exclusiones.
Yo me saco el sombrero frente a Estela, la señora Elena, mi mamá, frente a América, Javiera y los tres hijos de Santiago. Aquí estamos sin odio, nada, ni un pizca de ánimo de venganza, tranquilos como el agua, simplemente compartiendo con nuestros familiares, la Presidenta porque creemos en el ser humano, incluso en aquellos que estuvieron acá asesinando.
Por eso, estamos por la justicia, por eso no vamos a parar, vamos a continuar hasta que aparezcan todos nuestros hermanos, familiares y tíos detenidos desaparecidos, hasta que se haga justicia plena en Estado de Derecho, con debido proceso, porque no se trata de nosotros, se trata de todos.
Estas tres sillas van a permanecer acá, porque los niños que vayan al aeropuerto, sean hijos de la familia que sea, de los colores políticos que sean, civiles o militares, van a preguntar ‘papá, mamá, por qué hay esas tres sillas y ahí va a aparecer Manuel, José Manuel, Santiago y algo de lo que nosotros hicimos y algún día nos vamos a poder abrazar.
Por mientras, estas sillas nos recuerdan que esto fue posible, pero que también es posible amar".
Fuente; Diario La Nación.
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Mi Querido Manuel Guerrero
Mi padre; Te BESO
Lo que ahora escribo lo hago con mucho dolor. En este preciso momento, que en Santiago son las 8:35 de la mañana, hace 21 años llegaba al colegio, como todos los días, y vi a mi a papá recibiendo a los niños, pues era el inspector del colegio. Conversaba con José Manuel Parada, sociólogo de la Vicaría de Solidaridad, antiguo camarada de la época de la Jota, y apoderado del colegio. Llegué y nos saludamos de beso. Me llevó un momento a un lado y me contó que habían secuestrado a un grupo de profesores de su asociación gremial, la AGECH, de la cual era dirigente, y que los aprehensores habían preguntado por él. Me quedé atónito mirándolo. Tenía catorce años pero eso ya era edad suficiente como para tener la lógica mínima de que si te buscan, estábamos en pleno estado de sitio, escóndete, ándate del país, qué haces aquí a las puertas de este colegio, a plena luz del día, te van tomar!!!! Se lo plantié, y él, muy pausado y mirando con una ternura infinita a los ojos, me tomó las manos y me dijo que no, que éste era su trabajo, éste era su país, que él ya se había ido una vez y no lo volvería a hacer, que su lugar era junto al pueblo y su lucha para terminar con la dictadura. Buscando argumentos nuevos, que pudieran hacerlo cambiar de opinión, le pregunté si el Partido le había autorizado para irse del país, que en ese caso hiciera caso. Paciente, se sonrió, y me dijo que pasara lo que pasara jamás culpara al Partido. Que tranquilo, ya veremos cómo salimos de ésta. Lo último que me preguntó es acerca de la Gigi, que es mi abuela materna, una mujer muy sencilla que perdió cuando muy pequeñita a sus padres en el terremoto de Chillán en la primera mitad del siglo XX, y que llegó como empleada a Santiago. Ella siempre lo había acogido a mi padre, a pesar que no tenía formación política alguna, y estuvo con nosotros en todas las búsquedas el 76 por los campos de concentración, incluso detenida en el Fuerte Silva Palma, en la segunda desaparición de papá. Aquel viernes 29 de marzo, mi papá me contó que la Gigi, días después del golpe, cuando papá andaba absolutamente clandestino, sucio y hambriento, escondido tratando de reorgizar a la Jota, lo recibió en su casa, corriendo un riesgo altísimo. Le había preparado un baño y comida. Pocas veces se sintió tan acogido por casi una desconocida, por alguien que se entregaba a él por puro amor, por ser el padre de su nieto y esposo de su hija. Mi padre me contó que la tenía siempre presente, y que lamentaba no haber tenido la oportunidad de agradecérselo. Le di un beso y me fui a clases. Mi sala daba las espaldas a la calle. A las 8:50, que es cuando ahora escribo, oímos un helicóptero descender casi al techo del colegio. Nos miramos todos extrañados. Luego un freno de un auto, griterío de voces masculinas que denotaban forcejeo, un balazo y silencio. Tomé el brazo del compañero de banco y le dije: "mi papá". Él me miró sorprendido, pero preocupado a la vez. Fui muy categórico. Inmediatamente entra Carmen Leiva a la sala, que era miembro del Centro de Alumnos, con los ojos en lágrima y tirándose los dedos de las manos. Le pedí permiso al profesor para hablar con Manuel Guerrero. Yo me paré de inmediato y le dije: " se llevaron a mi papá". Asintió con la cabeza y se puso llorar. Salí de la sala y me fui directo al baño. Me miré rápido al espejo y me tomé unos remedios que tenía para la taquicardia de la que padecía hacía un año. Me hablé a mi mismo preguntándome qué haría papá en una situación como ésta. Salí corriendo a inspectoría, pedí el teléfono y llamé a Sergio Campos, amigo de mi padre, que era locutor de Radio Cooperativa, muy escuchado en Chile. Me puso al aire y denuncié que sujetos desconocidos, probablemente de la CNI, habían secuestrado a mi padre junto a José Manuel Parada, y que temía por sus vidas. Llamé a que la ciudadanía se movilizara de inmediato para exigir a las autoridades su búsqueda y liberación. Salí de inspectoría y fui a la calle a ver qué es lo que había sucedido exactamente. Había una confusión enorme en el colegio. Cuando se los llevaron había un curso completo que en ese momento estaba en clases de educación física y se encontraba trotando alrededor de la manzana. Muchos de ellos vieron el plagio. Ahí me enteré que el tránsito había sido interrumpido, minutos antes del rapto, por Carabineros de tránsito, motorizados y a pie, y que se reanudó apenas se habían llevado a mi padre con José Manuel. Que el helicóptero también era de Carabineros de Chile. Que al tío Leo lo habían baleado y se un profe se lo había llevado a la clínica. Que Marcela, una compañera de segundo medio del colegio, intentó quitárles a los raptores a mi padre, que alcanzó a tomarle la mano, pero los otros era más fuertes. Que el Pelluco, uno de los dueños del colegio fue encañonado y amenazado, por lo que él pálido, probablemente para proteger a los niños, cerró la reja del colegio, dejando a mi padre y Jose Manuel peleando solos con sus raptores en la calle, y que ahí llegó corriendo el Leo, que casi recupera a mi padre que no paraba de gritar, son de la CNI!, ayuda!, nos quieren secuestrar! Me paré en la calle y me bajó la sensación que todo esto ya lo había vivido. Me preocupé absurdamente por mi seguridad, así es que compañeros me cambiaron parte de la ropa, me puse lentes oscuros, un jockey de gorra, y le pedí a Cristóbal, un compañero y amigo de la Jota del colegio, que me sacara de ahí, que yo tenía un papel que cumplir, que no podía pasar nada. Cuando nos fuimos a casa de Cristóbal había llegado la policía de investigaciones de Chile junto a Carabineros para preguntar qué había pasado... Me irritó el cinismo de nuestras instituciones de Orden y Seguridad y traté de pensar a qué lugar se llevaban a papá en ese momento... En casa de Cristóbal conversamos qué podíamos hacer. Era todo confuso, me faltaban elementos, papá sabía lo que estaba ocurriendo, en qué debía fijarme y acordarme para entender con qué y quiénes estábamos tratando... Yo mismo no tenía clara cuál era la función de papá en el Partido, conocía su labor de dirigente público, pero debía haber algo más, pues sino porqué tanto recurso del Estado comprometido para tomarlo... Desde que había llegado papá el 82 de regreso a Chile, el 22 de noviembre, ya en el aeropuerto lo detuvieron. Al entregar sus documentos en el mesón de Policía Internacional, el funcionario al leer la tarjeta de embarque, dijo en voz alta "es él", y acto seguido se lo llevaron a una sala esperando una llamada del "jefe". Mi padre muy preocupado consultó qué es lo que sucedía y en virtud de qué lo tenían retenido. No hubo respuesta. Después que le revisaron toda la documentación y lo que traía, lo dejaron ir. Un automóvil lo siguió hasta la casa familiar de Maipú...
En diciembre de 1982 llegamos nosotros, mamá, mi hermana América y yo a Santiago, desde Barcelona. Nos encontramos con papá quien ya estaba participando en la organización de la primera marcha del hambre que se realizó, convocada por el movimiento sindical. El año 83 fue mágico, pues las protestas nacionales eran masivas, se respiraba mucha esperanza, con actos multitudinarios. Papá se abocó a organizar a los profesores cesantes y a la creación del Movimiento Democrático Popular, MDP, que agrupaba a las fuerzas políticas de izquierda en la recuperación de la democracia. Lo acompañé a muchas manifestaciones y concentraciones. Su energía de trabajo era infinita, y siempre tenía la "película muy clara". Su apuesta política eran las políticas de alianzas, la unidad de la oposición, el derrotar a la dictadura, pero en el marco de una transformación simultánea de la economía, de modo que ésta favorieciera a las grandes mayorías, fundamentalmente al mundo trabajador y poblacional que en aquellos años sufrían una situación de cesantía y hambruna real.
Llegó el año 1984, y papá trabajaba junto al Pato Madera, muralista destacado de la época de las Brigadas de Ramona Parra, en un taller que tenían en la calle San Pablo. Todo muy sencillo, pero lleno de jóvenes y viejos que hacían lienzos, pintaban cuadros, experimentaban formatos distintos de cassettes y revistas, todo con mensajes llamando a la organización y lucha contra la dictadura.
Asumió Sergio Onofre Jarpa de Ministro del Interior y la Central Naciona de Informaciones fue a casa a buscar a papá para detenerlo. Como él no vivía con nosotros no lo pudieron ubicar, pero dejaron una copia de la orden detención y expulsión del país de papá, junto a Mario Insunza Becker, firmada por el Ministro del Interior, con la leyendo "por orden del Presidente de la República", es decir, Agusto Pinochet.
Papá tuvo que volver a la clandestinidad. Allanaron la casa de la familia Guerrero en Maipú; secuestraron al hermano menor de papá, mi tío Francisco; detuvieron a una hermana de papá, mi tía Esperanza; detuvieron y torturaron al profesor Tolosa de la AGECH preguntando por papá, en fin, la represión era muy fuerte e intensa. Mi padre comenzó un exasperante peregrinar de casa en casa.
En aquellos días yo había cumplido los catorce años. Vivía el inicio de mi adolescencia. Rebelde sin causa me pelié con mamá y la amenacé con irme a vivir con papá. Ubiqué a mi padre y la comuniqué mi decisión. Él estaba radiante de felicidad, siempre había soñado volver a compartir conmigo los momentos en que me dormía y despertaba. Quedamos de acuerdo, yo tomé mis textos escolares, un poco de ropa, mi guitarra, y me fui a Maipú a encontrarme con él a tomar once e iniciar nuestra vida juntos. Llegué puntual, pero dieron las siete, las ocho, las once de la noche y papá no llegaba. Ya cuando me estaba durmiendo apareció, con los ojos llorosos. Me dió un gran abrazo y me dijo, con el dolor de su alma, que lamentablemente no podía irme con él, que habían sacado una nueva orden de detención de parte del Ministerio del Interior y ahora tendría que salir de Santiago. No lo podía creer. Me había costado mucho tomar la decisión. Ahora tendría que volver con mi orgullo en el suelo a casa, a mi pieza de niño, cuando estaba a punto de cumplir uno de mis sueños. Pero sus ojos no mentían, estaba verdaderamente preocupado.
De ahí no lo volví a ver durante meses. Llegó el año nuevo con el que comenzaría 1985. Con mi hermana América fuimos a la casa de mis abuelos en Maipú y celebramos contentos, pero con la ausencia de mi padre que en algún lugar, en alguna casa estaría comiendo con una familia ajena. De pronto, noté que mi abuelo se puso muy nervioso y me hablaba como enojado. Había algo raro en el ambiente. Súbitamente entró al patio de la casa el auto de mi tío Francisco, pero en reversa. Estacionó frente a la puerta de la casa, lo que no era usual. Se bajó mi tío y abrió expectante la maletera. Corriendo fuimos con mi hermana y primos a ver qué sucedía. En su interior estaba mi padre en posición fetal, y de entre unas frazadas que lo cubrían, se asomaba su risa gigante con la cual nos miraba victorioso. Había burlado el seguimiento y podía compartir unos momentos junto a nosotros.
Pasé toda la tarde pegado a él, como un pequeño animalito incondicional. Comimos, lavamos los platos juntos, cantamos un rato -ambos somos muy desafinados pero gozamos cantando-, y luego llegó el momento de la despedida. Yo me abracé de mi hermana mientras observábamos como se volvía a introducir a la maletera y se perdía bajo la frazada.
A principios del año 85 el Ministerio del Interior informó a la familia que le habían levantado la orden de detención y expulsión del país a papá. El aprovechó de inmediato la ocasión para volver a encontrarse con los profesores y juntos pasamos el terremoto de marzo de aquel año. Papá criticaba el que los propios profesores tuvieran que juntar limosnas para repartirsela a los colegas que habían quedado sin hogar producto del sismo. "Le estamos quitando a los que no tienen, y le estamos dando miseria a los que se merecen mucho más. Tenemos que exigirle a las autoridades estatales que asuman ayudar a todos los damnificados. Esto no es una cuestión de caridad, es un problema político desde el cual debemos organizarnos para protestar y buscar unidad de propósitos con amplios sectores", decía.
En eso estaba cuando el secuestro del 29 de marzo de 1985. Sin embargo esto no podía constituir motivo suficiente para que una institución del Estado secuestrara a tanta gente consultando por papá. Ese era mi intución en aquel minuto. No supe desenrredar la madeja. Me faltó edad, experiencia, y claro, papá realizaba una actividad con mucho sigilo que solo con el tiempo pude ir reconfigurando. Ahí estaba la verdadera clave de su secuestro y posterior degollamiento. Su caso fue utilizado para atormentar a toda la sociedad, de ello no cabe ninguna duda. Pero no era solo eso, había un odio particular hacia él, desde el año 76 mismo...
A fines de 1984, la peridiodista Mónica González de la revista Cauce, de oposición al régimen, había sido contactada por Andrés Valenzuela, alias "El Papudo", ex agente del Comando Conjunto, quien se encontraba sometido a profundos remordimientos por sus acciones pasadas y valientemente dio el paso a contar su verdad, a riesgo de que se supiera y fuera ultimado por sus propios ex colegas. Mónica González se juntó con él y no podía dar crédito a todo lo que este hombre le relataba: detalles de las detenciones, torturas, ejecuciones y lugares donde habrían dejado los restos de muchos detenidos desaparecidos durante el año 1976, el mismo año en que el Comando Conjunto había tenido detenido desaparecido a mi padre. La periodista dándose cuenta de que se trataba de información extremadamente delicada, antes de su publicación decidió validar la misma, para lo cual contactó a José Manuel Parada, que a la sazón era el encargado de Documentación y Archivos de la Vicaría de la Solidaridad. En Chile habían muy pocas personas que como él manejaban casi toda la información acerca de los aparatos represivos, pues le llegaban a diario los testimonios de los luchadores sociales y sus familiares que habían sido apresados.
José Manuel, al conocer el carácter de la información y antes de entrar en su detalle, le sugirió a la periodista que había una persona, la única persona en realidad, que contaba con toda su confianza y que podía triangular su propia experiencia de detención en manos del Comando Conjunto y lo que indicaba Valenzuela: mi padre. Con la venia de Mónica González, los tres se pusieron a analizar las largas horas de grabación del testimonio y mi padre con José Manuel no podían creer a lo que estaban accediendo: la estructura completa del Comando Conjunto, sus acciones, las fechas de detención de los militantes comunistas detenidos desaparecidos, los sitios en que fueron ultimados, los nombres y alias de los agentes de las distintas ramas de las fuerzas armadas y de civiles que participaban en el Comando. Mi padre, absolutamente impresionado, iba confirmando una a una las informaciones. Estaban frente a una maravilla de información para aclarar muchos casos de violaciones a los derechos humanos, pero al mismo tiempo se dieron cuenta que sus vidas, como la del ex agente, corrían peligro. Por ello decidieron que la información se publicaría cuando Andrés Valenzuela estuviera a salvo fuera del país y cuando ellos mismos hubieran alcanzado a tomar las medidas de seguridad que evitaran su inminente captura. La decisión era presentar toda la información a los Tribunales de Justicia para que investigaran los hechos.
Así se pudo enterar mi padre de los detalles de su propia detención en 1976, pues Andrés Valenzuela había participado en tal episodio. Ahora comparto con ustedes la información que probablemente llevó mi padre a la muerte:
"El operativo fue en el sector de Departamental. Recuerdo que la 'Pochi", la agente de la FACH Viviana Ugarte Sandoval, estaba en el lugar con un equipo de radio para avisar su salida. Cuando salió, fue tomado por el "Chico" y "Alex", agentes de la Marina, y a consecuencia de un pequeño forcejeo, a "Chico" se le disparó el arma, hiriendo a Guerrero en un costado. Fue conducido de inmediato a "La Firma" estando herido. Allá, el "Lolo", el "Fifo" Palma, "Jano" y "Wally", lo interrogaron y torturaron poniéndole electricidad directamente en la herida.
A consecuencias de los golpes y electricidad, Guerrero perdió el conocimiento por unos instantes por lo que se llamó al doctor Alejandro Forero "hijo", hoy cardiólogo en el Hospital de la FACH. El doctor señaló que la herida era grave y que el detenido debía ser trasladado al hospital.
Alrededor de una hora después que se fue el doctor Forero de "La Firma", se recibió el llamado telefónico de un general, no estoy seguro que fuera de la FACH, y ordenó el traslado de Guerrero al Hospital de Carabineros. Nos causó sorpresa que el general ya estuviera enterado que teníamos a Guerrero. En el hospital estuvo siempre esposado, lo que recuerdo bien ya que varias noches me tocó hacerle guardia."
Ahora quedaba claro porqué el Comando Conjunto había resuelto "entregar" a mi padre a la DINA: Cuando mi madre concurrió a las oficinas del presidente de la Corte Suprema no supo que la llamada que éste efectuó al despacho del coronel Manuel Contreras, le salvó la vida. Cuando Contreras se enteró que uno de los principales dirigentes de las Juventudes Comunistas, a quien sus hombres buscaban intensamente, se encontraba en poder del Comando Conjunto, o el "Grupo de los 20" como se hacía llamar, enfureció. Movió todos sus contactos y exigió que el director de la Dirección de Inteligencia de la Fuerza Aérea, general Enrique Ruiz Bunguer, y el director de la Dirección de Inteligencia de Carabineros, general Rubén Romero Gormaz, le entregaran a mi padre.
La presión del coronel Manuel Contreras se hizo insoportable y la DICAR debió asumir su detención. El 18 de junio, estando mi padre en el Hospital de Carabineros, el general Romero debió entregarlo a la DINA a pesar de que la bala seguía enterrada en la axila. Un oficio firmado por el general Rubén Romero Gormaz, y dirigido al director de la DINA, acompañó a mi padre en su ingreso a Cuatro Alamos: "Remito antecedente del dirigente de las Juventudes Comunistas Manuel Guerrero Ceballos, quien fue detenido por personal de Inteligencia y que se encuentra a disposición de la DINA, en el Hospital de Carabineros." Siete días permaneció incomunicado mi padre en Cuatro Alamos. La bala la tenía aún clavada en el costado. En esos siete días se decidió su destino, pues el viernes 25 de junio, el día de su cumpleaños y a la misma hora en que la Corte de Apelaciones de Santiago rechazó el recurso de amparo en favor de él, mi padre fue obligado a levantarse de su camastro en la celda de Cuatro Alamos. No sabía adonde lo llevarían. Esa misma mañana fue trasladado al campamento del lado, el del tránsito a la libertad, Tres Alamos. Habían decidido que viviera, pero no contaban con que mi padre denunciaría por todo el mundo lo que le habían hecho y que había reconocido a uno de los agentes, el traidor Miguel Estay Reino, el "Fanta".
La información que entregó Valenzuela era una bomba, en rigor, sigue siendo una bomba. En ella se establece, entre otros aspectos, que Viviana Ugarte Sandoval, alias "La Pochi", había participado como agente del Comando Conjunto en la detención ilegal de mi padre. Presumiblemente ella es la mujer que relata papá en "La sesión macabra continua" que lo acariciba mientras le aplicaban electricidad.
Sí. Viviana Lucinda Ugarte Sandoval es la esposa del general de la FACH Patricio Campos, quien es la persona nombrada por las Fuerzas Armadas que participó en la Mesa de Diálogo que tenía por objeto recabar información acerca del paradero de los detenidos desaparecidos en Chile... Curiosamente, precisamente la información que correspondía a las víctimas del Comando Conjunto fua alterada, de acuerdo a las declaraciones de Otto Trujillo, "Colmillo Blanco", otro agente del Comando Conjunto que contó su versión de la verdad al diario La Nación...
Por desgracia, y por razones que aún no logro comprender, la entrevista a Andrés Valenzuela fue publicada sin autorización de mi padre y José Manuel en el extranjero, antes que ellos pudieran ponerse a salvo. Los agentes del Comando Conjunto, ahora agrupados en un departamento de la Dirección de Comunicaciones de Carabineros, con domicilio en calle Dieciocho, en el mismo local de la "Firma", se pusieron en alerta y decidieron cortar literalmente el problema por la raíz: eliminar a José Manuel y mi padre.
Y a eso a lo que se abocaron el 29 de marzo de 1985, del cual hoy conmemoramos 21 años del último beso que le di a papá...
En diciembre de 1982 llegamos nosotros, mamá, mi hermana América y yo a Santiago, desde Barcelona. Nos encontramos con papá quien ya estaba participando en la organización de la primera marcha del hambre que se realizó, convocada por el movimiento sindical. El año 83 fue mágico, pues las protestas nacionales eran masivas, se respiraba mucha esperanza, con actos multitudinarios. Papá se abocó a organizar a los profesores cesantes y a la creación del Movimiento Democrático Popular, MDP, que agrupaba a las fuerzas políticas de izquierda en la recuperación de la democracia. Lo acompañé a muchas manifestaciones y concentraciones. Su energía de trabajo era infinita, y siempre tenía la "película muy clara". Su apuesta política eran las políticas de alianzas, la unidad de la oposición, el derrotar a la dictadura, pero en el marco de una transformación simultánea de la economía, de modo que ésta favorieciera a las grandes mayorías, fundamentalmente al mundo trabajador y poblacional que en aquellos años sufrían una situación de cesantía y hambruna real.
Llegó el año 1984, y papá trabajaba junto al Pato Madera, muralista destacado de la época de las Brigadas de Ramona Parra, en un taller que tenían en la calle San Pablo. Todo muy sencillo, pero lleno de jóvenes y viejos que hacían lienzos, pintaban cuadros, experimentaban formatos distintos de cassettes y revistas, todo con mensajes llamando a la organización y lucha contra la dictadura.
Asumió Sergio Onofre Jarpa de Ministro del Interior y la Central Naciona de Informaciones fue a casa a buscar a papá para detenerlo. Como él no vivía con nosotros no lo pudieron ubicar, pero dejaron una copia de la orden detención y expulsión del país de papá, junto a Mario Insunza Becker, firmada por el Ministro del Interior, con la leyendo "por orden del Presidente de la República", es decir, Agusto Pinochet.
Papá tuvo que volver a la clandestinidad. Allanaron la casa de la familia Guerrero en Maipú; secuestraron al hermano menor de papá, mi tío Francisco; detuvieron a una hermana de papá, mi tía Esperanza; detuvieron y torturaron al profesor Tolosa de la AGECH preguntando por papá, en fin, la represión era muy fuerte e intensa. Mi padre comenzó un exasperante peregrinar de casa en casa.
En aquellos días yo había cumplido los catorce años. Vivía el inicio de mi adolescencia. Rebelde sin causa me pelié con mamá y la amenacé con irme a vivir con papá. Ubiqué a mi padre y la comuniqué mi decisión. Él estaba radiante de felicidad, siempre había soñado volver a compartir conmigo los momentos en que me dormía y despertaba. Quedamos de acuerdo, yo tomé mis textos escolares, un poco de ropa, mi guitarra, y me fui a Maipú a encontrarme con él a tomar once e iniciar nuestra vida juntos. Llegué puntual, pero dieron las siete, las ocho, las once de la noche y papá no llegaba. Ya cuando me estaba durmiendo apareció, con los ojos llorosos. Me dió un gran abrazo y me dijo, con el dolor de su alma, que lamentablemente no podía irme con él, que habían sacado una nueva orden de detención de parte del Ministerio del Interior y ahora tendría que salir de Santiago. No lo podía creer. Me había costado mucho tomar la decisión. Ahora tendría que volver con mi orgullo en el suelo a casa, a mi pieza de niño, cuando estaba a punto de cumplir uno de mis sueños. Pero sus ojos no mentían, estaba verdaderamente preocupado.
De ahí no lo volví a ver durante meses. Llegó el año nuevo con el que comenzaría 1985. Con mi hermana América fuimos a la casa de mis abuelos en Maipú y celebramos contentos, pero con la ausencia de mi padre que en algún lugar, en alguna casa estaría comiendo con una familia ajena. De pronto, noté que mi abuelo se puso muy nervioso y me hablaba como enojado. Había algo raro en el ambiente. Súbitamente entró al patio de la casa el auto de mi tío Francisco, pero en reversa. Estacionó frente a la puerta de la casa, lo que no era usual. Se bajó mi tío y abrió expectante la maletera. Corriendo fuimos con mi hermana y primos a ver qué sucedía. En su interior estaba mi padre en posición fetal, y de entre unas frazadas que lo cubrían, se asomaba su risa gigante con la cual nos miraba victorioso. Había burlado el seguimiento y podía compartir unos momentos junto a nosotros.
Pasé toda la tarde pegado a él, como un pequeño animalito incondicional. Comimos, lavamos los platos juntos, cantamos un rato -ambos somos muy desafinados pero gozamos cantando-, y luego llegó el momento de la despedida. Yo me abracé de mi hermana mientras observábamos como se volvía a introducir a la maletera y se perdía bajo la frazada.
A principios del año 85 el Ministerio del Interior informó a la familia que le habían levantado la orden de detención y expulsión del país a papá. El aprovechó de inmediato la ocasión para volver a encontrarse con los profesores y juntos pasamos el terremoto de marzo de aquel año. Papá criticaba el que los propios profesores tuvieran que juntar limosnas para repartirsela a los colegas que habían quedado sin hogar producto del sismo. "Le estamos quitando a los que no tienen, y le estamos dando miseria a los que se merecen mucho más. Tenemos que exigirle a las autoridades estatales que asuman ayudar a todos los damnificados. Esto no es una cuestión de caridad, es un problema político desde el cual debemos organizarnos para protestar y buscar unidad de propósitos con amplios sectores", decía.
En eso estaba cuando el secuestro del 29 de marzo de 1985. Sin embargo esto no podía constituir motivo suficiente para que una institución del Estado secuestrara a tanta gente consultando por papá. Ese era mi intución en aquel minuto. No supe desenrredar la madeja. Me faltó edad, experiencia, y claro, papá realizaba una actividad con mucho sigilo que solo con el tiempo pude ir reconfigurando. Ahí estaba la verdadera clave de su secuestro y posterior degollamiento. Su caso fue utilizado para atormentar a toda la sociedad, de ello no cabe ninguna duda. Pero no era solo eso, había un odio particular hacia él, desde el año 76 mismo...
A fines de 1984, la peridiodista Mónica González de la revista Cauce, de oposición al régimen, había sido contactada por Andrés Valenzuela, alias "El Papudo", ex agente del Comando Conjunto, quien se encontraba sometido a profundos remordimientos por sus acciones pasadas y valientemente dio el paso a contar su verdad, a riesgo de que se supiera y fuera ultimado por sus propios ex colegas. Mónica González se juntó con él y no podía dar crédito a todo lo que este hombre le relataba: detalles de las detenciones, torturas, ejecuciones y lugares donde habrían dejado los restos de muchos detenidos desaparecidos durante el año 1976, el mismo año en que el Comando Conjunto había tenido detenido desaparecido a mi padre. La periodista dándose cuenta de que se trataba de información extremadamente delicada, antes de su publicación decidió validar la misma, para lo cual contactó a José Manuel Parada, que a la sazón era el encargado de Documentación y Archivos de la Vicaría de la Solidaridad. En Chile habían muy pocas personas que como él manejaban casi toda la información acerca de los aparatos represivos, pues le llegaban a diario los testimonios de los luchadores sociales y sus familiares que habían sido apresados.
José Manuel, al conocer el carácter de la información y antes de entrar en su detalle, le sugirió a la periodista que había una persona, la única persona en realidad, que contaba con toda su confianza y que podía triangular su propia experiencia de detención en manos del Comando Conjunto y lo que indicaba Valenzuela: mi padre. Con la venia de Mónica González, los tres se pusieron a analizar las largas horas de grabación del testimonio y mi padre con José Manuel no podían creer a lo que estaban accediendo: la estructura completa del Comando Conjunto, sus acciones, las fechas de detención de los militantes comunistas detenidos desaparecidos, los sitios en que fueron ultimados, los nombres y alias de los agentes de las distintas ramas de las fuerzas armadas y de civiles que participaban en el Comando. Mi padre, absolutamente impresionado, iba confirmando una a una las informaciones. Estaban frente a una maravilla de información para aclarar muchos casos de violaciones a los derechos humanos, pero al mismo tiempo se dieron cuenta que sus vidas, como la del ex agente, corrían peligro. Por ello decidieron que la información se publicaría cuando Andrés Valenzuela estuviera a salvo fuera del país y cuando ellos mismos hubieran alcanzado a tomar las medidas de seguridad que evitaran su inminente captura. La decisión era presentar toda la información a los Tribunales de Justicia para que investigaran los hechos.
Así se pudo enterar mi padre de los detalles de su propia detención en 1976, pues Andrés Valenzuela había participado en tal episodio. Ahora comparto con ustedes la información que probablemente llevó mi padre a la muerte:
"El operativo fue en el sector de Departamental. Recuerdo que la 'Pochi", la agente de la FACH Viviana Ugarte Sandoval, estaba en el lugar con un equipo de radio para avisar su salida. Cuando salió, fue tomado por el "Chico" y "Alex", agentes de la Marina, y a consecuencia de un pequeño forcejeo, a "Chico" se le disparó el arma, hiriendo a Guerrero en un costado. Fue conducido de inmediato a "La Firma" estando herido. Allá, el "Lolo", el "Fifo" Palma, "Jano" y "Wally", lo interrogaron y torturaron poniéndole electricidad directamente en la herida.
A consecuencias de los golpes y electricidad, Guerrero perdió el conocimiento por unos instantes por lo que se llamó al doctor Alejandro Forero "hijo", hoy cardiólogo en el Hospital de la FACH. El doctor señaló que la herida era grave y que el detenido debía ser trasladado al hospital.
Alrededor de una hora después que se fue el doctor Forero de "La Firma", se recibió el llamado telefónico de un general, no estoy seguro que fuera de la FACH, y ordenó el traslado de Guerrero al Hospital de Carabineros. Nos causó sorpresa que el general ya estuviera enterado que teníamos a Guerrero. En el hospital estuvo siempre esposado, lo que recuerdo bien ya que varias noches me tocó hacerle guardia."
Ahora quedaba claro porqué el Comando Conjunto había resuelto "entregar" a mi padre a la DINA: Cuando mi madre concurrió a las oficinas del presidente de la Corte Suprema no supo que la llamada que éste efectuó al despacho del coronel Manuel Contreras, le salvó la vida. Cuando Contreras se enteró que uno de los principales dirigentes de las Juventudes Comunistas, a quien sus hombres buscaban intensamente, se encontraba en poder del Comando Conjunto, o el "Grupo de los 20" como se hacía llamar, enfureció. Movió todos sus contactos y exigió que el director de la Dirección de Inteligencia de la Fuerza Aérea, general Enrique Ruiz Bunguer, y el director de la Dirección de Inteligencia de Carabineros, general Rubén Romero Gormaz, le entregaran a mi padre.
La presión del coronel Manuel Contreras se hizo insoportable y la DICAR debió asumir su detención. El 18 de junio, estando mi padre en el Hospital de Carabineros, el general Romero debió entregarlo a la DINA a pesar de que la bala seguía enterrada en la axila. Un oficio firmado por el general Rubén Romero Gormaz, y dirigido al director de la DINA, acompañó a mi padre en su ingreso a Cuatro Alamos: "Remito antecedente del dirigente de las Juventudes Comunistas Manuel Guerrero Ceballos, quien fue detenido por personal de Inteligencia y que se encuentra a disposición de la DINA, en el Hospital de Carabineros." Siete días permaneció incomunicado mi padre en Cuatro Alamos. La bala la tenía aún clavada en el costado. En esos siete días se decidió su destino, pues el viernes 25 de junio, el día de su cumpleaños y a la misma hora en que la Corte de Apelaciones de Santiago rechazó el recurso de amparo en favor de él, mi padre fue obligado a levantarse de su camastro en la celda de Cuatro Alamos. No sabía adonde lo llevarían. Esa misma mañana fue trasladado al campamento del lado, el del tránsito a la libertad, Tres Alamos. Habían decidido que viviera, pero no contaban con que mi padre denunciaría por todo el mundo lo que le habían hecho y que había reconocido a uno de los agentes, el traidor Miguel Estay Reino, el "Fanta".
La información que entregó Valenzuela era una bomba, en rigor, sigue siendo una bomba. En ella se establece, entre otros aspectos, que Viviana Ugarte Sandoval, alias "La Pochi", había participado como agente del Comando Conjunto en la detención ilegal de mi padre. Presumiblemente ella es la mujer que relata papá en "La sesión macabra continua" que lo acariciba mientras le aplicaban electricidad.
Sí. Viviana Lucinda Ugarte Sandoval es la esposa del general de la FACH Patricio Campos, quien es la persona nombrada por las Fuerzas Armadas que participó en la Mesa de Diálogo que tenía por objeto recabar información acerca del paradero de los detenidos desaparecidos en Chile... Curiosamente, precisamente la información que correspondía a las víctimas del Comando Conjunto fua alterada, de acuerdo a las declaraciones de Otto Trujillo, "Colmillo Blanco", otro agente del Comando Conjunto que contó su versión de la verdad al diario La Nación...
Por desgracia, y por razones que aún no logro comprender, la entrevista a Andrés Valenzuela fue publicada sin autorización de mi padre y José Manuel en el extranjero, antes que ellos pudieran ponerse a salvo. Los agentes del Comando Conjunto, ahora agrupados en un departamento de la Dirección de Comunicaciones de Carabineros, con domicilio en calle Dieciocho, en el mismo local de la "Firma", se pusieron en alerta y decidieron cortar literalmente el problema por la raíz: eliminar a José Manuel y mi padre.
Y a eso a lo que se abocaron el 29 de marzo de 1985, del cual hoy conmemoramos 21 años del último beso que le di a papá...
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Mi Querido Manuel Guerrero
martes, marzo 28, 2006
Mi Padre: No estas solo
Ahora que ya estamos en la fecha en que se cumplen 21 años del asesinato de mi padre, Manuel Guerrero Ceballos, junto a Jose Manuel Parada y Santiago Nattino, se realizaran una serie de actividades enSantiago a las cuales te invito para que puedas participar:-
Miercoles 29 de marzo: A las 11 horas, en el kilometro 18,470 de la Circunvalación Americo Vespucio, lugar donde fueron encontrados los cuerpos degollados de nuestros familiares, la Presidenta de la Republica, junto a familiares y amigos, haran la inauguración del memorial "Un lugar para la memoria: Nattino, Parada y Guerrero", obra de arte en homenaje a Santiago, Jose Manuel y papa.-
Miércoles 29 de marzo, 19:30 hrs, en la Sede de la Central Unitaria deTrabajadores (CUT), Alameda 1346, Metro Moneda, el Colegio de Profesores Metropolitano, invita al profesorado y al público en general a la ceremonia de conmemoración del “Día de los Derechos Humanos delMagisterio”, en el que se rendira un homenaje artístico a la memoria del maestro Manuel Guerrero, a 21 años de su muerte, símbolo del reconocimiento que se efectuará a todos los profesores y profesoras mártires de la dictadura militar.-
Sabado 1 de abril, 12:00 hrs., familiares y amigos nos reuniremos en el Cementerio General, para dejarle flores a la tumba de mi padre, y compartir algunas canciones, y estar juntos con nuestros hijos e hijas.-
Domingo 2 de abril, 10:30 hrs., partira una caravana desde Vicuña Mackena con Alameda, al memorial de Quilicura, donde sus colegas profesores, camaradas de partido y juventud, asi como amigos, familiares y gente de buena voluntad, le rendiremos un homenaje popular a Santiago, Jose Manuel y papa.
Un abrazo,Manuel Guerrero Antequera. Ver texto esta vez escrito por Manuel Guerrero Hijo
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lunes, marzo 27, 2006
Mi Padre: Vuelve a la vida
Este es el ultimo escrito que me dejo mi padre, Manuel Guerrero Ceballos, acerca del periodo en que estuvo en manos del Comando Conjunto y la Dina en 1976, como detenido desaparecido durante la dictadura de Pinochet y la derecha chilena. Lo demas que tengo de la epoca corresponde a declaraciones que hizo, una vez que fue reconocido como preso politico, ante el Presidente de la Corte Suprema de ese tiempo; las FiscaliasMilitar y Naval; la Vicaria de la Solidaridad, y luego en Ginebra, en laComision de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Mi padre jamas puso en primer lugar su propia seguridad, pues siempre considero que su denuncia no era personal, sino que a traves de ella hablaban cientos y miles de personas que habian pasado por tratos semejantes, muchas de las cuales siguen detenidas desaparecidas.Faltan muy pocos dias para que lleguemos al 30 de marzo de 2006, dia en que aparecio degollado junto a Jose Manuel Parada y Santiago Nattino. Y siento como que tengo pocas horas mas para estar con mi padre vivo, atraves de su palabra escrita. El 27 de marzo de 1985 aun lo podia saludar y besar a las puertas de mi colegio, como todos los dias. Restarian solo dos dias para que el beso que le di fuera el ultimo, pues minutos mas tarde lo secuestraria un comando de Carabineros de Chile.
Mi beso va ahora para ustedes, por recordar en presente conmigo, el siguiente relato acerca del ultimo dia en que papa estuvo incomunicado en el campo de concetracion de Cuatro Alamos, aun con la bala en el cuerpo.
Manuel Guerrero Antequera. Ver texto Mi padre vuelve a la vida
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viernes, marzo 17, 2006
Mi Padre: Nueva Residencia
Estos relatos que comparto contigo son el testimonio de mi padre de cuando era trasladado entre distintos lugares de reclusión, en calidadde detenido desaparecido, esto es, con identidad falsa, como “Pedro Gonzalez Rocha”, con su rostro cubierto, y en manos de efectivos armados que no cesaban de interrogarlo, sin que se le informara nunca donde estaba, ni quienes lo tenian. Hoy sabemos que el lugar donde paso mas tiempo fue en “La Firma”, en calle Dieciocho, donde operaba el Comando Conjunto, y que luego fue trasladado, para volverlo a la vida y continuar interrogandolo, al Hospital de Carabineros. Desde ahí tuvo un nuevo cambio de destino, con la bala en su cuerpo, del cual da noticias en “Viaje en silla de ruedas” y “Vision de Santiago”. ¿A donde lo llevaban esta vez? ¿Se asomaria la luz al final de este largo y angustioso tunel?
Gracias, una vez mas, por abrir tu tiempo a esta memoria herida, pero digna y profundamente humana de un muchacho de 27 años de edad en aquel 1976, que a traves de tu amable lectura, hoy se contacta con su pais y la vida.
Amor, razon y fuerza, Manuel Guerrero Antequera. Estos relatos que comparto contigo son el testimonio de mi padre decuando era trasladado entre distintos lugares de reclusión, en calidadde detenido desaparecido, esto es, con identidad falsa, como “PedroGonzalez Rocha”, con su rostro cubierto, y en manos de efectivos armadosque no cesaban de interrogarlo, sin que se le informara nunca dondeestaba, ni quienes lo tenian. Hoy sabemos que el lugar donde paso mastiempo fue en “La Firma”, en calle Dieciocho, donde operaba el ComandoConjunto, y que luego fue trasladado, para volverlo a la vida ycontinuar interrogandolo, al Hospital de Carabineros. Desde ah tuvo unnuevo cambio de destino, con la bala en su cuerpo, del cual da noticiasen “Viaje en silla de ruedas” y “Vision de Santiago”. ¿A donde lollevaban esta vez? ¿Se asomaria la luz al final de este largo yangustioso tunel?Gracias, una vez mas, por abrir tu tiempo a esta memoria herida, perodigna y profundamente humana de un muchacho de 27 anhos de edad en aquel1976, que a traves de tu amable lectura, hoy se contacta con su pais y la vida.
Amor, razon y fuerza, Manuel Guerrero Antequera. Ver Texto Nueva Residencia
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jueves, marzo 16, 2006
Mi Padre: Visión de Santiago
Entre dos individuos en la parte de atrás del auto, agachado hacia adelante me llevaron. El vehiculo estaba en el pasillo mismo del hospital.(Si, ya no me cabe duda que era en el Hospital de Carabineros, ubicado entre Manuel Montt y Antonio Varas, en Nuñoa, donde me tuvieron esos dias. Alli estuve bajo la responsabilidad, complicidad del director de este establecimiento, con nombre falso, sin ficha medica, con el encargo de ocultarme, recuperarme para no morir, vivir para ser torturado o interrogado, para arrancar, de ser posible, la confesion. Cuantos medicos de los que me vieron fueron complices no lo se, pero de lo que no me cabe dudas es que varios sabian lo que hacian, para que se prestaban, por conviccion fascista, por cobardia o quizas que razon.¿De cuantos casos mas no seran complices o cuantos otros no se les fueron y se murieron en el juego de mantenerlos "sanos", para que puedan percibir en plenitud la tortura? De las observaciones hechas cuando me hacian recorrer en camilla cubierto como un cadaver esos pasadizos de la infamia, y de lo que escuche a retazos en palabras sueltas o frases truncas, puedo colegir donde me tuvieron, lo que se confirmo cuando el vehiculo salio por una entrada de auto en forma semi circular, del tipo de la que tiene el Hospital de Carabineros).-Si, va bien, lo vestimos con su ropa, esta como pantruca, pero se ve bien. Le quisimos regalar chocolate; pero como es orgulloso no quiso, tu sabi como son estos "rojos". Si, adelantate, abre camino, no hay que parar en ninguna parte. Me levantaron y me sacaron la frazada. Quede como un tranquilo pasajero mas en un automovil. Mire de inmediato hacia afuera. Siguiendo un AustinMini, el vehiculo en que ibamos corria a toda velocidad por Irarrazaval al llegar a Vicuna Mackena, por donde doblo hacia el sur a pesar detener luz roja el semaforo. Corrian como en una alocada pelicula gansteril. Atras venia otro vehiculo escoltandonos. El trio de interrogadores iba conmigo, sonrientes amigables, bonachones. Mire hacia la calle con la falsa ilusion que alguien, un alma conocidame viera, pero todo era muy rapido y enseguida me volvieron a meter bajo el asiento.Vi Santiago solo por algunos segundos. No hacia tantos dias que habia andado por alli, recordaba que venia de casa de un amigo donde me convidaron sopaipillas y nos reimos con ganas de chascarros juveniles. Ahora eso me parecia una eternidad, era como si perteneciera a otra epoca, siglo o decada, a otra dimension. Me dolia la normalidad de la vida que observaba y la tremenda anormalidad de la que yo era objeto. Pense en tantas veces que yo tambien mire indiferente; los vehiculos que transitaban sin saber que quizas tambien en alguno de ellos iba un preso desaparecido, un secuestrado por la DINA, que con su mirada clamara socorro, ser reconocido, deseando dejar aunque fuera un vestigio de su vida. Me sentia extraño en ese paisaje, era como un objeto inserto a la fuerza en un cuadro. Pero ¡que ganas de haber estado esperando micro en Diez deJulio con Vicuna Mackenna!
Manuel Guerrero Ceballos, 1976.
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miércoles, marzo 15, 2006
Mi Padre: Viaje en sillas de ruedas
¿Como vive un detenido desaparecido? ¿Es dable hablar en estos terminos de aquel "estado, que es peor que la muerte", como le llamaba mi padre? Los escritos que ustedes tienen ante los ojos son una especie de diario de vida, o mas bien bitacora de la muerte en vida de un sobreviviente,temporal, de la realidad de los detenidos desaparecidos en 1976 en Chile. Pues, mientras papa era trasladado del cuartel "La Firma", en la centrica calle Dieciocho, al Hospital de Carabineros y de ahí a otros centros de reclusion, nosotros lo buscabamos freneticamente día y noche sin que ninguna autoridad reconociera su calidad de detenido.Este año 2006 se cumplen 30 años de aquella operacion rastrillo que llevo adelante la DINA y el Comando Conjunto para acabar con la esctructura organizacional del Partido y las Juventudes Comunistas de Chile, con un saldo enorme de muertos y detenidos desaparecidos. Nosotros, los hijos e hijas, que para tal entonces teniamos con suerte entre seis a diez años de edad, hoy somos mayores que nuestros propios padres. En efecto, yo estoy por cumplir 36 años, mientras que papa tenia apenas 27 años cuando lo secuestraron en 1976. Y en marzo 1985,cuando finalmente fue ejecutado, el tenía 36 años de edad.¿Surrealista, no? He alcanzado la edad de papa, y aun lo observo con "ojos de luna" de niño, como el solia decir, con un eterno ¿porque?¿donde? ¿quienes? ¿cuando? ¿como?, permanente. La prision politica, la tortura, la ejecucion y la desaparicion forzada de personas tienen efectos psicosociales y sociopoliticos que transcienden los tiempos breves de los cambios de gobierno. No hay que confundirse: que hoy operen, con mediana estabilidad y libertad, las instituciones publicas principales del pais, no implica que las biografias de los sujetos sociales concretos, cuyos cuerpos y derechos fueron violentados por las mismas instituciones publicas del propio Estado a traves de sus agentes, esten en condiciones de abrirse a la reconciliacion sin mas. ¿Porque habriamos de hacerlo? ¿Reconciliarnos con quien? ¿Estabamos conciliados antes, que ahora nos podemos re-conciliar?Creo que no. Jamas me voy a reconciliar con los asesinos, pues en virtud del propio Estado de derecho democratico, alcanzado gracias el sacrificio generoso de generaciones de luchadores sociales, ellos merecen el castigo que establezcan nuestras leyes, para que las nuevas generaciones esten prevenidas de que tomar recursos humanos, financieros y de infraestructura del Estado para maltratar a sus propios ciudadanos simplemente no se puede cometer, porque si lo haces, vas a la carcel. No es animo de venganza, es aplicacion simple, transparente, tranquila, de justicia. Y no es, nuevamente, un mensaje referido al pasado, sino que es una medida que asegura el futuro del pais. No, la reconcialiacion no es posible con los asesinos, sino solo con y hacia las instituciones sociales que abandonaron, traicionaron su mision, y cuyo normal funcionamiento requerimos para tener un minimo de certeza social de que podemos convivir con confianza en sociedad. Yo me puedo reconciliar con los Tribunales de Justicia, con el Colegio Medico,con las Fuerzas Armadas y de Orden, con los Medios de Comunicacion que desinformaron, en fin, con la Nacion chilena, solo si veo que estas instituciones permanentes toman medidas concretas para facilitar que laJusticia opere, para que quienes hayan abusado de su condicion de miembros de tales instituciones sean investigados, con debido proceso, y sean castigados por las penas que nuestros cuerpos normativos establezcan. Todos ellos y ellas deben ser castigados sin excepcion.Al mismo tiempo, si observo que la Nacion chilena, esto es, el conjunto de instituciones y organos que la componen, reparan el daño causado, e incorporan a su funcionamiento regular la memoria de lo sucedido, y crean instancias de control social permanente para que conductas de esta naturaleza no se vuelvan a repetir.Cuando ello ocurra, podre estar reconciliado con Chile: Fuerzas Armadas y de Orden democraticas, asi como todas las instituciones sociales del pais al servicio del pueblo de Chile bajo el marco regulatorio de los derechos humanos. De lo que se trata, entonces, es de refundar a la Nacion sobre bases nuevas. Y todas estas medidas solo se pueden concretar por acumulacion, es decir, por lo que cada uno de nosotros seamos capaces de avanzar en cada uno de nuestros espacios minimos. Hay tareas que son de Estado, pero hay muchas mas que son concretas, del dia a dia en el que tu participas y reproduces o cambias el estado de cosas en el que estas inmerso.Creo que todo esto es posible, y por ello, por el bien del pais, y en defensa de la Humanidad, pido y seguire pidiendo ad infinitum, Juicio y Castigo. Nada mas, pero tampoco nada menos. Y desde ese pasado que no termina de pasar, porque aun no ha recibido la justicia que le corresponde, el relato de mi padre continua revoloteando clamando por ser escuchado.
Gracias por persistir conmigo en este camino.
Manuel Guerrero Antequera. Ver texto: "Viaje en silla de ruedas"
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martes, marzo 14, 2006
Mi Padre: La solidaridad nace donde menos se le espera
¿Puede haber algo mas siniestro que la medicina puesta al servicio del horror? Profesionales de la salud que juraron defender y proteger la vida actuando para la eliminacion del otro. Eso ocurrio en Chile y en America del Sur, bajo el amparo que otorgaba el poder total de las dictaduras militares. Y no solo medicos aislados participando de la tortura, sino instalaciones, recursos, conocimientos puestos al servicio de la muerte. Por ello, la institucion medica tiene una deuda con el pais, en cuanto a fortalecer los principios de la profesion en la defensa y promocion de los derechos humanos, concretamente en el cuidado del otro, tanto en la formación como en el ejercicio profesional. Esta historia oscura forma tambien parte, por tanto, de lo que las nuevas generaciones de medicos han de conocer para distanciarse por siempre de tales practicas. Y, como minimo, aquellas personas que tuvieron parte en este tipo de hechos,debieran ser identificadas y separadas de sus funciones de por vida, pues no queremos que nuestros hijos sean tratados por aquellas manos. ¿O usted siente tranquilo sin saber quien atiende a su pequeño? Sin embargo, este es un tema pendiente respecto del cual no debieramos dejar pasar mas tiempo. No obstante, donde hay poder hay resistencia, y el siguiente relato de papa muestra la valentia y calidad humana de enfermeras y paramedicos que desafiando anonimamente al terror arriesgaron su seguridad para entregar un minimo bienestar a un desconocido peligroso que lo requeria con urgencia. El escrito describe el momento en que estuvo secuestrado, por el Comando Conjunto, al interior del Hospital de Carabineros, adonde lo llevaron para practicarle la reanimacion, y asi poder continuar interrogandolo. Los medicos que participaron en las sesiones de tortura,dentro de las cuales le inyectaron Pentotal para estimular la delacion,estan identificados con nombres y apellidos en la actualidad, sin embargo no cumplen condena ni han pasado por juicio alguno. No obstante, los documentos de recepcion de Pedro Rocha, "Pelluco", que es el seudonimo con el que ingresaron a mi padre al hospital, esta presente en las hojas de registro del hospital de junio de 1976. Mi agradecimiento infinito a aquellas personas anonimas, que con su actuar profundamente digno, hiciera que la esperanza de mi padre volviera a tomar vida.
Saludos cariñosos, Manuel Guerrero Antequera.
Ver texto MI PAdre Acusa; La solidaridad nace donde menos se le espera
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Mi Padre Denuncia: La Mano del Traidor
El siguiente testimonio dado a conocer en 1976 por papá, es uno de los elementos que probablemente le costaría la vida años despues en 1985, pues denuncia por primera vez la participacion de Miguel Estay Reyno,"El Fanta", en los operativos de lo que se creia era la DINA, pero que hoy se sabe era el Comando Conjunto, que articulaba a agentes represivos de las distintas ramas de las Fuerzas Armadas en el periodo de instalación de la dictadura militar y la derecha en Chile. Periodo que gracias a la lucha de muchos y muchas pudimos derrotar.El Fanta habia sido militante de las Juventudes Comunistas, encargado de seguridad de los dirigentes, y conocia muy de cerca no solo la estructura organizacional, sino la vida familiar de muchos de los hoy detenidos desaparecidos durante la acción del Comando Conjunto. Estuvo varias veces con mi familia, jugo conmigo cuando yo era pequeño, y en forma aun inexplicable hasta el dia de hoy, paso de delator a agente de los órganos represivos. Una cosa es no aguantar la tortura, pues se trata de una experiencia limite monstruosa, y otra cosa es convertirse a la escala de valores de los torturadores y participar, colaborar en la destruccion de los conocidos y la organizacion que antes era propia. Mi padre fue uno de los pocos que salvo con vida en 1976 de la accion de tal Comando, situacion que no fue perdonada, entre otros, por el Fanta, quien participaria directamente en su secuestro y asesinato en marzo de1985, siendo la persona que decide que la tecnica de muerte de mi padre,Jose Manuel Parada y Santiago Nattino, sería el degollamiento,entregando el personalmente el cuchillo con el cual se perpretuo el crimen. Hoy cumple condena en la carcel de Punta Peuco y esta procesado por varios de delitos de lesa humanidad. A pesar del tiempo transcurrido, Miguel Estay Reyno no ha mostrado arrepentimiento alguno de lo obrado. Yo he pedido a los abogados poder ir a visitarlo a la carcel, pues se trata de quien le vio por última vez a los ojos a mi padre. En el resplandor de las pupilas del Fanta quisiera ver lo que vio en mi padre. Sin embargo, me dicen que se tratade una persona que ellos llaman "sin alma", esto es, de una frialdad extrema, de calculos insospechados. No obstante todo lo vivido, yo no creo en el gen del mal, creo en el ser humano. Es por eso que se puede exigir responsabilidad y por ello es que mi llamado es siempre a revisar cuales son las condiciones deposibilidad sociales que permiten que gente normal termine asesinando amansalva incluso a sus queridos. Una vez que establezcamos aquello, podremos tomar las medidas necesarias para que el nunca mas sea verdadero y no solo una consigna. Por de pronto, la memoria activa es una forma de hacer presente lo que la condicion humana es capaz de hacer en determinadas circunstancias y prevenir, de esta forma, que ello no se repita. No es solo que quien controla el pasado controla el futuro, sino que el recuerdo controla lo que en cada caso somos como personas, como sociedad. La Justicia es otro componente que permite dar una señal clara de que estas cosas no son permitidas por el colectivo. Justicia y Memoria cumplen así un papel de presente y futuro, no de pasado.Por estas razones te invito a conocer este relato de mi padre, que es un caso entre muchos.
Un abrazo cariñoso,Manuel Guerrero Antequera.Ver Texto: "Mi padre Denuncia la mano del Traidor"
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domingo, marzo 12, 2006
Mi Padre: La Compañía de su Madre
"La compañia de mi madre", es un texto escrito por papá que rememora un episodio de su infancia pobre. Según me contaba, era en este tipo de recuerdos que se refugiaba y buscaba fuerzas para resistir las sesiones de tortura a las que fue sometido en 1976. Una experiencia semejante le debe haber ocurrido entre el 29 y el 30 marzo de 1985, cuando estuvo
secuestrado por agentes la Direccion de Informaciones de Carabineros de Chile, en el local de calle Dieciocho 229, en Santiago de Chile, que era apodado "La Firma". Para probablemente fuerte sorpresa de mi papa, se trata del mismo lugar donde lo llevaron en junio de 1976, repitiendose varias de las mismos agentes en ambas ocasiones, algunas de las cuales cumplen condena hoy en la cárcel de Punta Peuco. Más alla de ello, quisiera invitarlos a leer este recuerdo, pues refleja el intenso amor que tenia mi padre hacia su familia y su origen, particularmente hacia mi abuela, Herminda Ceballos, que mantenia a su prole a partir del trabajo diario de costureria. Mi abuelo, Manuel Guerrero Rodriguez, pasaba largas semanas fuera del hogar, junto a Maximo,el hermano mayor de mi padre, pues era escritor popular, que autoeditaba sus libros de realismo social, y debía salirlos a vender por sus propias manos. Cuando mi padre fue un poco mayor, tambien le toco recorrer de pequeño Chile, vendiendo los libros de mi abuelo.
Saludos cariñosos a todos ustedes, y gracias por permitir invadir durante estos dias vuestro espacio, y por continuar atravesando conmigo esta parte de la historia de mi vida, que espero también hagan suya, pues es la historia de nuestro pais.
Manuel Guerrero Antequera Ver texto en Mi Padre: La Compañía de su Madre
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sábado, marzo 11, 2006
Mi Padre Resiste: La vida subterranea
Permiso.
El siguiente es un testimonio que escribía papá estando en el exilio, probablemente en 1980 en Hungría, y que trata sobre la vida en clandestinidad que le toca afrontar a los y las luchadores sociales que se opusieron a la dictadura militar de Pinochet y la derecha chilena, entre los años 1973 y 1976,"periodo de oro" de la DINA, la SICAR, la DIFA, el Comando Conjunto, y demás grupos represivos. Sin embargo, a pesar del peligro que corrían las vidas de estos jovenes de entre 20 y 30 años, lograron componer el tejido social de resistencia que senta las bases para lo que en los años ochenta serían las protestas masivas por la democracia.
Este escrito es un sencillo homenaje atodas esas mujeres, hombres y nietos que se jugaron el pellejo en toda América del Sur en contra de la barbarie. El amor es más fuerte.
Saludos y gracias, Manuel Guerrero Antequera.
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Mi Padre Rie: Recuerdos de Amor
"Nuevamente golpeo a tu puerta y agradezco el que te abras a estos escritos a pocas semanas de cumplirse 21 años del asesinato de papá, junto a Santiago Nattino, José Manuel Parada y los hermanos Vergara. El presente relato lo difundo como un homenaje a la vida comprometida, un agradecimiento profundo a aquella juventud de los sesenta yprincipios de los sesenta que se jugaron por entero por y con los más humildes, los trabajadores. En esa aventura fui concebido; mis raíces se nutren de aquellos sueños y realizaciones. Esas vidas adolescentes y jóvenes que se volcaron al campo y la industria para entregar lo mejor de sí, para aprender dando. ¡Qué generación más bella! Gracias a todos ustedes por haberme entregado a los maravillosos padres que sigo teniendo, la Vero y el Manuel."
Cariños, Manuel Guerrero Antequera.
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viernes, marzo 03, 2006
Mi padre Acusa
"¿Cuánta perseverancia, decisión y arrojo se requiere para ser libres?Sin duda que mucha, porque podremos juntar todas las lágrimas y noseremos libres. Pero, si sumamos todas las resoluciones, las fuerzas, ytodos los heroísmos cotidianos, nacerá la nueva vida."
Manuel Guerrero Ceballos
Comienza el mes de marzo y se aproxima otro aniversario del asesinato demi querido padre. Como recordarás, él es uno de los tres profesionalesdegollados el 30 de marzo de 1985 a manos de Carabineros de Chile, enpleno Estado de Sitio.Una forma de traerlo al presente es dándole la palabra, para que su vozresuene nuevamente, rozando con su humanidad a quienes lo quieranescuchar. Estoy convencido que él murió a la vida.Por ello, a partir de hoy, comenzaré a difundir día a día, hasta llegaral 30 de marzo, una serie de escritos que conservo, en los que se dirigea sus compañeros y compañeras de ayer y del presente.
LA VÍSPERA
Acompañado con un libro de Neruda, algunos discos de la joven músicachilena, radio Moscú, mi compañera y mi hijo me dispuse a someterme a unobligado reposo hasta curar el rebelde resfrío que por semanas meperturbaba.Eran días fríos y duros de principios de junio de 1976. Santiagomostraba la crisis.Los últimos días otoñales habían graficado, una vez más, la situacióneconómica angustiosa. La lluvia desnudó la miseria, impulsando acentenares de niños y mujeres - preferentemente - a recorrer casa trascasa implorando un mendrugo de pan. La venta de los más inverosímilesproductos en los microbuses, tales como elásticos, botones, dulces,ganchos para la ropa, hilos y agujas, parches sanitarios, lápices ycuadernos, mostraba la amplia participación popular en la "economíasocial de mercado". Chile había ingresado a la economía del Candy. Lacesantía era disfrazada con variados oficios y subempleos. Más de lastres cuartas partes de la población trataba de vender algo a la restanteporción de habitantes, transformando cada lugar en un mercado persa.La limosna, los pordioseros, la disputa de los tarros de basura con losperros era la nueva geografía humana del país.La Asamblea General de la Organización de Estados Americanos sesionabaen Santiago. Los trabajadores del plan empleo mínimo, formado porcesantes, que laboraban en las municipalidades sin imposiciones ni leyessociales y con salarios de hambre, eran ocupados en sacarle lustre a laciudad, pintando paredes, tapando basurales con improvisados jardines,borrando propaganda antijuntista, erradicando campamentos de familiasmiserables a lugares menos visibles.Radio, televisión y diarios convocaban majaderamente a los jóvenes a una"espontánea" manifestación de apoyo a los dictadores que denominaron“respuesta al mundo”.El tema del momento era el debate sobre la situación de los derechoshumanos del país, que la OEA examinaba, así, mientras los tiranosadobaban, pulían e intentaban limpiar el país de opositores y detenían aniños menesterosos para exhibir una nación ordenada y sin miseria agusto de observadores de salón, el pueblo expresaba su opinión. El ríosubterráneo de la oposición antijuntista se movilizaba. El terrorpoliciaco no paralizó la pujante, audaz y heroica voz de lostrabajadores, las mujeres, los jóvenes, los profesionales que decían:"esta es la realidad de Chile, si desea conocerla véala; este país no esuna taza de leche, no obstante la muerte que reina por las calles existey se manifiesta la resistencia patriótica de los antifascistas".Mujeres con sus hijos, niños con sus padres, jóvenes con sus pololas,obreros con sus choqueros, transportaban la verdad de Chile.La Junta volvía a ser el centro de las denuncias y a diario debíaresponder a uno u otro cargo, que por mil senderos llegaban a manos delos periodistas y diplomáticos. La Central Única de Trabajadores hacíaen un amplio documento la radiografía del mundo de los trabajadores yexigía una respuesta sobre decenas de dirigentes sindicalesdesaparecidos. Un grupo de juristas denunciaba cada uno de los derechosfundamentales del hombre conculcados. Las mujeres indicaban como sedesintegraba la familia con la miseria y el hambre que obligaba a losniños a ausentarse de las escuelas y acudir a comer a comedoresinfantiles -verdaderas ollas comunes-, el marido que deambulaba ciudaden ciudad y emigraba al extranjero en busca de trabajo y con losestragos del alcoholismo, la vagancia, la delincuencia, la drogadicciónfrecuente y la prostitución juvenil. Los jóvenes repudiaban launiversidad selectivamente aristocrática, la deserción escolar, la faltade fuentes productivas que frustraba las posibilidades de trabajo,recreación e incluso de matrimonio a millares de muchachos.La multitudinaria voluntad popular expresada esos días mostró el ánimodel pueblo chileno, su espíritu de pelea, la inteligencia en eldesarrollo de múltiples formas de lucha, su arrojo en las acciones demasas.Me emocionó ver en las calles volantes y rayados excelentes hechos porlos jóvenes antifascistas. En la calle Pajaritos, en la comuna de Maipú,nos detuvimos, con un compañero, a leer el periódico "UnidadAntifascista" que por decenas estaba en las veredas. Pensamos, en aquelinstante, todo el esfuerzo, ansiedad, riesgo, amor y convicción puestosen cada letra del diario clandestino, que veía la luz para hacerse carneen los lectores, que con apariencia distraída se detenían, leían y semarchaban con una nueva esperanza en sus rostros. Ese periódico siendoclandestino, era un espejo de lo que sufría, sentía y aspiraba el pueblochileno.Explosiva alegría sentimos cuando en la televisión personeros juntistasmostraron un manifiesto del frente juvenil patriótico antifascista quellegó a las manos de los diplomáticos entregado por las propiassecretarias del cuartel fascista - el edificio Diego Portales - que nodudaron en distribuir profusamente un elegante sobre con membrete de ProChile (Departamento de Exportaciones de la dictadura) y que íntegramentefue confeccionado por los jóvenes patriotas.El combate del pueblo no se detenía. Una voluntad indominable dabafuerzas para seguir capeando la represión, organizándose en cada lugar,impulsar la unidad.Leía a Neruda. Era un libro en prosa donde el gran poeta narra susviajes dentro y fuera del terruño natal. Cuenta de esa larga tradicióninternacionalista de los trabajadores chilenos. Allí recuerda Lota,donde los mineros del carbón saludaron en una oportunidad en el silencioy oscuridad de la noche austral con sus lámparas encendidas, cualluciérnagas por el campo, a un barco soviético que atravesaba sindetenerse en el litoral chileno porque el tirano de la época prohibióque atracara en los puertos nacionales.Neruda narra sus viajes con Lafferte por la pampa y la entrañablecamaradería de los trabajadores del salitre, que alzaban la lucha contralas compañías que los explotaban despiadadamente. Cuenta que, en unaocasión, en la vastedad del desierto chileno una palabra se unió a laotra y un conmovedor himno surgió de las gargantas de esos hombres queya conocían a los comunistas desde tiempos de don Reca, y cómo esospaupérrimos trabajadores aparentemente tan distantes de la emancipacióntenían la convicción del futuro que conquistarían.Pablo Neruda recorre en su libro los países socialistas y cuenta cuántoaprendió de los hombres que construyen la nueva sociedad sin clases. Elpoeta cuenta cómo atravesó las regiones del mundo para regresar al surde Chile y en la soledad infinita de los bosques centenarios descubrióel valor de la hermandad cuando debió huir de la persecución del traidorGonzález Videla, hecho al que más tarde hizo referencia al recibir elPremio Novel de Literatura.¡Cuánto bien me hizo este libro!Reflexionaba sobre la unidad cósmica de los trabajadores de ayer y hoy,de mi Patria y de otras tierras. Sus objetivos comunes, las aspiracionestronchadas, sus realizaciones afines. Me surgió, nuevamente, elconvencimiento de que no habría poder capaz de extirpar la conciencia denuestro pueblo. Nada de lo obtenido le fue concedido gratuitamente y sitantas veces peleó, sufrió derrotas y volvió a triunfar, lo volveríamosa hacer.Impulsado por su lectura, entré al Estadio Nacional repleto de jóvenesenarbolando banderas chilenas y rojas, clausurando el Congreso de laJota; volví a Puerto Ibáñez en la distante provincia de Aysén, areunirme con los jóvenes comunistas que venían de tierras ignotas, aconversar sobre los problemas y realizaciones del Gobierno Popular entorno a las sopaipillas y el mate, mientras afuera llovía a chuzos;regresé, al interior de Ovalle donde los compañeros se comunicaban conel sonido de un riel que al golpearlo vibraba para anunciar a lasfamilias que sus hijos iban en camino a sus casas después de discutir lalucha de los campesinos por sus tierras, sólo alumbrados por lasestrellas del límpido cielo nortino; recorrí Entrelagos, a orillas dellago Puyehue y el Rupanco bailando corridos mexicanos con las muchachasCampesinas que deseaban integrarse a la lucha.En mi imaginación estuve y recorrí tantas partes que este ejercicio medio nuevos bríos y optimismos.También en esos días de enfermedad escudriñé, como tantas veces, el dialde la radio, escuchando las noticias de mi Patria que daban las emisorasdel exterior. Paradójico hecho, que para conocer la realidad de lapropia tierra, haya que atravesar el globo.En ese tiempo estaban muy en boga las encuestas de sintonía en lasradios chilenas, que realizaban empresas publicitarias bajo contrato delas propias emisoras, que para asegurarse buena ubicación en el sondeo,previamente repartían, gratuitamente, productos en los hogares para quelas mencionaran al encuestador como su radio favorita. La libertad deprensa funcionaba. Si el sondeo hubiese sido auténtico y las genteshubiesen podido responder libremente - sin temor a la represión - laemisora de primera sintonía en Chile era entonces Radio Moscú, que comoes de suponer no distribuía ningún regalo, excepto el más preciado, laverdadera información.Los chilenos nos dábamos cabalmente cuenta del papel que jugaba RadioMoscú. Cuando el país aparente mente dormía o amanecía, millares decompatriotas se pegaban a la radio escuchando las noticias de su país,de la solidaridad internacional, del pueblo organizado que crecía en elcombate.En las poblaciones, industrias, escuelas, campos de concentración y enlos propios cuarteles siempre surgía quién oía Radio Moscú. En todaspartes se grababan, escribían a máquina o a mano las noticias y sedistribuían como pancartas. A pesar de la proscripción y los cargosfascistas de detener por escuchar Radio Moscú la cadena funcionaba.El contraste brutal del patrullaje en las calles, disparos en la noche,la incertidumbre permanente con el mensaje que al tiempo entregaba laradio, la hacía querida al pueblo.En mi hogar familiar el abrazo de Año Nuevo, en medio de las lágrimaspor nuestros muertos, el recuerdo de los presos y ausentes y el brindispor el futuro, lo hacíamos en torno de Radio Moscú, que estaba al centrode la mesa, mientras alguno vigilaba.Cuando nuestro pueblo supere la pesadilla fascista, quedará inscrita lapágina de auténtica expresión internacionalista del pueblo soviético portodo lo que ha hecho por nosotros los chilenos.Los tiempos son distintos, pero las situaciones similares.En la constitución de las primeras células y bases comunistas en nuestropaís se apretaban las gargantas de los militantes cuando un compañeroexpresaba "escuché la radio y oí con claridad: Atención, Habla Moscú."El rescate y la difusión de los valores culturales propios ylatinoamericanos, siempre ha sido una de las principalesreivindicaciones del movimiento popular.El potente nacimiento de la música folklórica, de la cancióncomprometida y nueva canción chilena dieron lugar al florecimiento deconjuntos y artistas de destacada calidad que jugaron un valioso papelen la conquista y defensa del Gobierno Popular. La canción, el joven yla guitarra estuvieron en la mina, fábrica, escuela y campo llamando ala unidad y a la lucha, a respaldar el Gobierno del Presidente Allende,en el trabajo voluntario y en cada transformación revolucionaria.La junta fascista desató la razzia cultural y declaró al bombo, la quenay la guitarra "elementos subversivos".Como el alma de un pueblo no muere, renació la música y la canciónfolklórica. Centenares de conjuntos nacieron y hacían de las jornadas desolidaridad su conservatorio musical. La juventud se identificaba enespecial, con la música andina, y las guitarras, quenas y bombos eranacompañados por tarkas, zampoñas, pinquillos, rondadores, matracas yotros instrumentos para desesperación de los fascistas.Algunas de estas agrupaciones folklóricas grabaron discos y las que nopodían hacerlo, la mayoría, grababan cintas que circulaban profusamente.Este era un canto abierto y público, y a pesar de los esfuerzosjuntistas no lograron manipularlo.Durante los días que narro, escuché discos y grabaciones de esta jovencanción chilena, alguno de cuyos autores e intérpretes habían ido aparar a las cárceles por cantar a viva voz y hablar de Pablo Neruda,Violeta Parra, Víctor Jara, Héctor Pavéz y Rolando Alarcón comoelementos consustanciales de nuestra cultura.Otra cosa - aunque confluyente - es lo que realizaban los jóvenes comoexpresión de la resistencia. A la par de los periódicos juvenilesclandestinos, "Liberación", "Pica Pica", "Dulce Patria", "El cabroPérez", "El grito", "El deportista" y decenas de otros, nacieron "CantarJuvenil", dedicado a la poesía combatiente; "Canción de la Resistencia",con cantos y posturas para guitarra, y "Grabados antifascistas" queincluía xilografías de jóvenes artistas.Verdaderas obras de arte popular nacían de la lucha contra el fascismo.Estaba en casa, esos días de junio, con mi compañera que se encontrabaembarazada de cuatro meses y medio, y mi pequeño hijo de 6 años, conestos pensamientos y sabores.Mi hogar era como el de tantos en Chile. Buscaba ser un oasis en mediodel desierto. Las privaciones y sobresaltos los suplíamos conentendimiento y amor. En nuestra medida aportábamos al combateantifascista.Esto ocurría, mientras afuera merodeaban los gangsters de Pinochet.Manuel Guerrero Ceballos.
PD: muchas gracias Manuel por hacerme parte, se agradece profundamente.
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